Soy el compañero de las noches perdidas... El amante apasionado y el infiel... El aventurero sin rumbo que descubre el Mundo... El viajero en el tiempo que te lleva al pasado y te muestra el futuro... El mago que convierte en realidad tus sueños... Soy la Luz en la sombra que proyecta la vida... Soy El Cine...
jueves, 28 de mayo de 2015
MIS ESTRELLAS FAVORITAS... ERROL FLYNN
Él es el aventurero por antonomasia... Ningún otro actor ha representado con igual fortuna este cliché hasta hacerlo permanecer en el tiempo asociado a su figura. Llegó al mundo del cine con su incandescente dinamismo, sensacional apostura y perfecta sonrisa enmarcada en un perfilado bigotillo y borró con cuatro mandobles el recuerdo de sus precedentes en el mudo, comenzando por la estrella por antonomasia del género Douglas Fairbanks, e imponiendo su trono a perpetuidad. Nadie después de él supo llenar bosques, océanos, ríos y praderas con tanta autoridad.
Antes de dedicarse a la interpretación practicó los más diversos oficios en su Australia natal. Parece ser que el fuego de la aventura corria por sus venas, haciendo gala de una energía incombustible que le llevó a probar suerte como boxeador, minero, marinero, periodista o pescador. Finalmente se decidió a estudiar arte dramático, iniciando una breve carrera como actor teatral, pero su evidente atractivo y envergadura física le abrieron tempranamente las puertas del Cine.
A pesar de no ser un actor académico fue capaz inyectar a sus interpretaciones de una vitalidad que le hizo ser extremadamente eficaz, no solo en terreno de la aventura, donde como ya se ha dicho reinó por derecho propio, sino en alguna comedia menor y algún drama de cierto empaque.
Sin embargo su recuerdo permanecerá eternamente asociado al ciclo de aventuras de la Warner dirigidas en su mayoría por el húngaro Michael Curtiz, junto a una damita de excepción en sus brazos, la dulce y magnifica Olivia de Havilland antes de dar el salto a gran dama de la pantalla con sus melodramas de altos vuelos. La saga empezó con una maravillosa cinta de piratas "El Capitán Blood" (1935) que supuso la revelación de ambos como pareja ideal y culminó con el brillante western "Murieron con las botas puestas" (1941), en el ínterin toda una serie de títulos inolvidables.. "La carga de la brigada ligera" , "Dodge, ciudad sin ley", "La vida privada de Elizabeth y Essex", "Camino de Santa Fe" y muy especialmente la obra maestra de todo el ciclo,"Robin de los Bosques" (1938), título imprescindible a la hora de abordar el género y personaje asociado permanentemente a su memoria. De la veintena de Robin Hood que han adornado la pantalla, ninguno tan real, tan irresistiblemente simpático, tan extraordinariamente entretenido como el de Errol. Él es sin lugar a dudas la auténtica encarnación de Robin de los Bosques.
Sin su encantadora compañera siguió cosechando éxitos en películas como "El príncipe y el mendigo", "El halcón del mar", "Oro, amor y sangre", "San Antonio" o "El burlador de Castilla".
Aunque durante la segunda guerra mundial protagonizó varios filmes de propaganda bélica, algunos de ellos como "Objetivo Birmania" muy populares, al finalizar la contienda sobrevino su declive profesional, debido principalmente al carácter juerguista y vividor del actor, unido a su adicción al alcohol y todo tipo de sustancias que comenzaron a pasar factura de forma alarmante, presentando un galán prematuramente envejecido, de rostro endurecido, en el que era difícil reconocer la frescura y gallardía de sus interpretaciones de antaño. Aún así amparándose en su antigua fama, la industria le siguió eligiendo como la encarnación de héroes famosos en títulos como "El señor de Ballantry", "Kim de la India", "La taberna de Nueva Orleans" o "La isla de los corsarios", donde la estrella salió airoso amparándose en lo que conservaba de su apostura y carisma personal.
Los últimos años de su vida trajeron la imagen de un hombre alcoholizado y decadente, con una leyenda de crápula a sus espaldas que él mismo se encargó de alimentar en su autobiografía "Aventuras de un vividor". Reconocido gran amante, sus escarcéos amorosos fueron piedra de escándalo en la época, se le llegó a juzgar por violación a una menor, aunque finalmente salió libre de cargos. Su reconocida adicción al sexo le llevó a explorar la bisexualidad con algunos de sus compañeros, se dice que entre sus amantes masculinos se encontraban los nombres de Tyrone Power o Truman Capote, incluso se cuenta que David Niven, compañero de piso de la estrella durante su etapa de esplendor en la Warner, le rechazó ganándose su enemistad de por vida.
Falleció víctima de sus excesos con tan solo cincuenta años de edad. Aunque más allá de la imagen de icono sexual que derrochaba su vitalidad a manos llenas en orgías de drogas y alcohol, durante las fiestas privadas de aquel Hollywood prohibido, permanece la leyenda de aquel encantador héroe romántico que iluminaba la pantalla con su sonrisa, derrotando a los más crueles villanos espada en mano para obtener el amor de cierta bella dama prisionera en las almenas de un castillo medieval, influyendo en los sueños adolescentes de generaciones de escolares que ansiaban replicar sus hazañas sin cuento culminadas con un inevitable... "Y vivieron felices para siempre".
lunes, 18 de mayo de 2015
FILMOTECA CLÁSICA... "REBECA" (1940) ALFRED HITCHCOCK
"Anoche soñé que volvía a Manderley"... Es la frase que acompaña uno de los inicios más famosos de la historia del Cine. Basado en la novela de escritora inglesa Daphne du Maurier, fue el primer título rodado en EEUU por el "mago del suspense" y aunque no sea una de sus títulos más celebrados, constituye uno de los mejores melodramas de misterio jamás realizados, obra cumbre en su género.
Producida por David O´Selnick, el omnipresente productor independiente más famoso de aquellos años, que como de costumbre se inmiscuyó en la producción de manera insoportable, haciendo del rodaje un auténtico infierno para el director, hasta el punto de que este casi llegó a renegar del resultado final. Selnick se embarcó en el proyecto inmediatamente después del clamoroso éxito obtenido con "Lo que el viento se llevó", intentando gobernar aquel barco como lo había hecho con su anterior título, pero un autor tan personal como Hitchcock nunca llevó bien la política intervencionista de los estudios de Hollywood sobre sus obras, ya que sentía limitado su talento y desbordada imaginación en favor de los resultados en taquilla, imponiéndole cambios importantes en los argumentos y finales felices. Como ejemplo en el filme que nos ocupa Rebeca muere de forma absurda al desmayarse sobre unos aparejos de pesca, en lugar de asesinada por su marido como en la novela. Selnick decidió que el público no perdonaría a Maximilam De Winter, interpretado por Laurence Olivier, este crimen a pesar de que la perversidad de su esposa lo justificase, haciendo así al personaje un mártir de los manejos de la malvada Rebeca. La aterradora atmósfera que trae presente de manera continúa y obsesiva este personaje a pesar de que ya esta muerta al comenzar la película y jamas aparezca en ninguna secuencia, es uno de los mayores logros del director inglés en esta cinta. Rebeca es el fantasma en la sombra que mueve el hilo argumental y las emociones de todos los personajes de la historia.
Se inicio un famoso casting para elegir a la "Segunda señora de Winter", casi tan célebre como el de "Lo que el viento se llevó" que incluía algunas de las más célebres estrellas del momento, entre ellas una Vivien Leigh cuyo personalísimo triunfo como Scarlett O´Hara la situaba en un lugar de privilegio en la industria, pero parece ser que una actriz tan temperamental e intensa como Vivien no encajó en absoluto dentro del carácter tímido y reservado de la protagonista. Precisamente estas cualidades fueron las que decantaron la balanza en favor de una principiante Joan Fontaine, ya que Hitchcock vio en ella un candor e inexperiencia frente a las cámaras que venían como anillo al dedo al personaje, convirtiéndose en una de la primeras rubias de hielo fetiche del director, aunque en este caso el gélido erotismo de sus heroínas más famosas, fuese sustituido por la romántica torpeza sexual que Joan transmite durante todo el metraje. Sin embargo Laurence Olivier, protagonista masculino de la cinta, se tomó bastante mal esta elección, ya que Vivian y él eran amantes en aquel momento y quería imponer a su pareja a toda costa, tratando de forma despectiva a Fontaine durante todo el rodaje, lo que hacía que esta se sintiese tremendamente insegura de su actuación. El director alimentó esta circunstancia pensando que esto favorecía la interpretación acentuando la personalidad retraída del personaje. No anduvo muy desencaminado ya que el resultado final fue tan formidable que Joan Fontaine fue nominada para el Óscar a la mejor actriz de 1940, en una año de reñida competencia en esta categoría.
No obstante quién se llevó "el gato al agua" fue la soberbia secundaria Judith Anderson con su estremecedora interpretación de la Señora Danvers, ama de llaves de la mansión, obsesionada hasta la locura con su anterior Ama. Las insinuaciones de lesbianismo de Danvers hacia Rebeca en la escena en que enseña el maosuleo levantado en su memoria a una estremecida Joan Fontaine, acariciando la ropa interior de la difunta y explicándole como le preparaba el baño y la peinaba, son una de las jugadas maestras del director a la censura de la época y argumentan de forma magistral el odio exacerbado del ama de llaves hacia la nueva esposa. En adelante Judith Anderson quedaría por siempre asociada a este personaje, aterrador cuervo vestido de negro que planea sobre el caserón bloqueando la felicidad del matrimonio. El hecho de que la actriz no se alzase con la estatuilla a la mejor secundaria del año, a pesar de haber sido nominada, fue una de la injusticias más flagrantes de la historia de los premios Oscar.
"Rebeca" se convirtió en un formidable éxito desde su estreno, convirtiéndose en uno de los clásicos imprescindibles de la época dorada. En España su popularidad fue tan grande que las típicas chaquetas inglesas que Joan Fontaine lucía en la película, empezaron a conocerse y comercializarse con el nombre de "rebecas" nombre que permanece aún en nuestros días asociado a las mismas, e incluso es recogido por la Real Academia como acepción para nombrar a esta prenda.
Ganó los Oscars correspondientes a la "Mejor película" y "Mejor fotografía en blanco y negro", aunque obtuvo otras nueve candidaturas al "Mejor director", "Mejor actriz protagonista", "Mejor actor protagonista", "Mejor actriz secundaria", "Mejor guión adaptado", "Mejor banda sonora", "Mejor dirección artística", "Mejor montaje" y "Mejores efectos visuales", convirtiéndose en una de las películas más importantes del año, abriéndo a Hitchcock las puertas doradas de Hollywood donde desarrollaría en adelante la mayor parte de su carrera.
Imprescindible para entender la trayectoria del genio inglés y pieza fundamental en la filmoteca de los clásicos inmortales. Toda una obra maestra.
sábado, 16 de mayo de 2015
CON ACENTO ESPAÑOL... 20 AÑOS SIN "LA ZARZAMORA"
Tal día como hoy se cumple el 20 Aniversario del fallecimiento de una de las artistas más grandes que el espectáculo ha dado. El escenario era su hábitat natural, nadie como ella fue capaz de llenarlo con sus contagiosas bulerías, magníficas zambras, divertidos tanguillos y descarnados recitativos... Respiraba arte por los poros convirtiendo en verdad todo cuando hacía, entregándose por completo en cada actuación, dándose al público por entero... Su arte era tan estremecedor que no dejaba indiferente ni a sus más acérrimos detractores... Solo los genios irrepetibles como ella pueden dejar el mundo del espectáculo tan huérfano al partir y hacer que aún hoy se la siga recordando con tanta vida como ella ponía en su trabajo... Vaya este video compendio de su trayectoria artística al compás de su canción bandera, como postrer homenaje a la "reina del temperamento"...
miércoles, 6 de mayo de 2015
FILMOTECA CLÁSICA... "CLEOPATRA" (1963) JOSEPH L. MANKIEWICZ
Soberbia producción histórica cuyo fracaso en taquilla estuvo a punto de arruinar a la Fox y provocar el cierre de los famosos estudios. Debido a diversos contratiempos el rodaje se prolongó durante más de tres años, lo que disparó los costes de producción iniciales a cerca de 50 millones de dólares, convirtiéndola en la película más cara rodada hasta ese momento.
Para el papel de la célebre soberana se barajaron los nombres de Jean Simmons, Susan Hayward, Joan Collins e incluso Audrey Hepburn, aunque dada la envergadura del proyecto la productora quiso contar con la estrella cinematográfica por antonomasia, Elizabeth Taylor, por aquel entonces en el cenit de su fama y su belleza, pagando un sonado millón de dólares a la actriz inglesa por su trabajo, cantidad que ninguna otra estrella había percibido hasta entonces.
Con tales premisas y toneladas de publicidad en torno a la producción, se inició el rodaje en Inglaterra con Peter Finch como Julio César y Stephen Boyd, el inmortal Mesala de Ben Hur, como Marco Antonio, pero pronto se comprobó que el clima británico no era el más apropiado para recrear la tierra de los faraones, por lo que se tomó la decisión de trasladar todo el equipo a los estudios italianos de Cinecittá, cuna de tantas producciones épicas a lo largo de la historia. En Italia el proyecto dio un giro completo al ser sustituidos los actores protagonistas iniciales por Rex Harrison y Richard Burton para dar vida a César y Antonio, respectivamente, así como el director titular, Rouben Mamoulian, por el exquisito Joseph L. Mankiewicz.
El talentoso Mankiewicz se hizo cargo del guión convirtiendo la película en una magnifico filme intimista, que mezclaba el romance entre Cleopatra y Marco Antonio, con una inteligente trama política y una soberbia reconstrucción reconstrucción histórica, más cercana al genio de Shakespeare que al colosalismo de Cecil B. de Mille, planteando el proyecto incialmente como dos películas de cuatro horas de duración cada una. En la primera se contaría la historia de Cleopatra con Julio César y su desmedida ambición por dominar el mundo conocido y la segunda se centraría en la relación de esta con Marco Antonio y como su desbocada pasión acaba con el sueño de la famosa reina y la muerte de los amantes. Este planteamiento hizo que los productores se echaran a temblar mutilando el filme sin compasión, reduciendo sus cerca de ocho horas de duración a poco más de tres para el estreno original, con la intención de hacerlo más digerible para el gran público. Para ello eliminaron sin ningún miramiento escenas importantes para la comprensión de la historia, fundamentales a la hora de entender la psicología de los personajes. Años más tarde se llevó a cabo una restauración, rescatando cerca de una hora de metraje, permitiendo vislumbrar una obra original que no fue bien entendida en su tiempo y que la coloca entre las mejores producciones históricas jamas rodadas, recuperando el reconocimiento de crítica y público.
La reconstrucción en Italia de los espectaculares decorados, los continuos retrasos en la realización provocados por la salud de la protagonista (Elizabeth Taylor estuvo a punto de fallecer durante el rodaje y se le tuvo que practicar una traqueotomía de urgencias para salvarle la vida) aumentaron considerablemente el presupuesto inicial, llegando incluso a plantearse la paralización del proyecto, pero la inversión era ya inmensa y era tarde para frenarlo. Para colmo el acoso de la prensa italiana, que perseguía el sonado romance surgido entre Burton y Taylor, convirtió el rodaje en un auténtico infierno para todo el equipo, por más que los ríos de tinta que corrieron a consecuencia del idilio fuesen una fantástica publicidad para la película... "El filme que rompió dos matrimonios" anunciaba la prensa de la época.
Con tantos elementos en contra y a pesar de la expectación despertada por el estreno, el filme no consiguió recuperar ni la mitad de la inversión empleada. A pesar de convertirse en la película más taquillera del año, el enorme coste de producción dio al traste con la situación financiera de la Fox.
Con todo fue una de las grandes triunfadoras de los Oscars de 1963, logrando cuatro estatuillas en las categorías consideradas menores, relativas a la mejor fotografía en color, la mejor decoración en color, el mejor vestuario y los mejores efectos especiales. Siendo nominada además en las categorías de mejor película, actor principal (Rex Harrison), sonido y montaje. Incomprensiblemente el magnífico guión de Mankiewicz se quedó sin candidatura, dando cuenta una vez más de la ceguera de estos galardones. Aunque sin duda el tiempo se ha encargado de hacer justicia reconociendo la calidad y el talento de este genio del Cine. Un auténtico creador del séptimo arte...
miércoles, 22 de abril de 2015
MIS ESTRELLAS FAVORITAS... JEANETTE MACDONALD
Aunque hoy en día se la vea principalmente como una figura kitsch, en su época de gloria fue una de las estrellas más importantes del firmamento de la Metro Goldwyn Mayer. Se la llamó "La reina de la Opereta" y como tal ocupo un lugar único en la historia del cine. Ella fue la primera en representar con fortuna un género, que entronca directamente con la tradición musical americana con raíces en la opereta centro europea, convirtiéndose en icono a seguir por todas las cantantes líricas que intentaron una carrera en la pantalla. Todas las jóvenes sopranos que llegaron después de ella, desde Jane Powell a Kathryn Grayson, responden a la necesidad de repetir su impacto y continuar una tradición que el musical americano nunca abandonó completamente, en un afán de acercar la música culta al gran público desde una perspectiva popular, rodando refritos de arias y canciones famosas. Algo similar a lo que ocurriría con sus equivalentes masculinos, el tenor Mario Lanza o el estupendo Howard Kell entre otros.
Su nombre irá por siempre asociado al del baritono Nelson Eddy, su principal compañero de trinos. El público los adoraba.. Se encontraron por primera vez en "Marieta, la traviesa" (1935), iniciando una colaboración que se extendió a lo largo de ocho filmes algunos como "Rose Marie" o "Luna llena" absolutamente deliciosos, otros como "Primavera", "La ciudad del oro" o "Enamorados" de inevitable encanto trasnochado. En estos filmes la pareja popularizó un repertorio de melodías inolvidables que pertenecen al folklore popular de América y continuaron escuchándose en otros espectáculos musicales a lo largo de las siguientes décadas. El dúo lleno los cines y las arcas de la Metro durante años hasta que la segunda guerra mundial arrasó con su principal mercado y acabo con la tierna inocencia de sus historias. El público comenzó a buscar un tipo de cine más realista y cercano, en el que las decimonónicas historias de la pareja no tenían cabida.
Sin embargo antes del encuentro con Nelson, la actriz llevaba ya una extensa carrera a sus espaldas. Su fracaso en los escenarios de Ópera, ambición que perseguía desde sus inicios, la empujó a las varietés y al cine, donde disfrutó de una primera etapa en la Paramount protagonizando junto a Maurice Chevalier una serie de operetas y comedias musicales maravillosas a las órdenes del maestro Lubitsch que hicieron de ella una excelente comedienne. En ellos entre dosis de mermelada y candorosa picardía sirvieron algunos de los mejores musicales de los primeros años 30, cuando el cine comenzaba a hablar, los más famosos "El desfile del amor" y "Ámame esta noche" este último dirigido Rouben Mamoulian. En la Metro protagonizaron su título más conocido, la primera versión sonora de "La viuda alegre", donde estuvieron sencillamente magistrales.
La crítica de Hollywood la definió con el sobrenombre de "la mariposa de hierro", en alusión a su frágil imagen pero tenaz voluntad. Un carácter firme y decidido que la llevó a comprar los derechos de "San Francisco" para luego venderlos a la Metro a cambio de ser la protagonista juntos dos de las mayores estrellas del estudio, Clark Gable y Spencer Tracy, consiguiendo de este modo un impulso fabuloso en su carrera. Seguramente este sea hoy día su título más recordado, gracias a su importancia en la historia del Cine, pero no podemos olvidar que su risueña figura, sus ojos azules y sobre todo su magnífica voz llenaron la pantalla en un candoroso sueño mecido al compás inolvidable de un candencioso romance musical.
domingo, 19 de abril de 2015
HISTORIAS DE CINE... ESPAÑOLES EN HOLLYWOOD, PIONEROS OLVIDADOS...
Desde el nacimiento de su industria como tal, Hollywood siempre ha sentido una inclinación especial por el temperamento y personalidad latinos, importando de forma regular actrices y actores tanto de la vecina Sudamérica como españoles. Son muchas las figuras que desde la etapa silente fueron llamados a los estudios americanos para participar tanto de forma esporádica como continuada en la producción de películas. Si bien es cierto que por su físico racial o su acento característico, el destino de casi todos ellos fue interpretar de forma invariable personajes de indios, esquimales, tahitianos, piratas, inmigrantes, árabes teñidos o asiáticos maquillados. Así es como la maquinaria de Hollywood y el público americano entendía a sus incorporaciones "exóticas" traídas allende sus fronteras...
Aparte de la nómina de actrices y actores, principalmente mexicanos, que engalanaron la producción de aquellos años y a la que dedicaré otra entrada en exclusiva, varios fueron los talentos de nuestro país que en algún momento fueron llamados a la soleada California, mucho antes de que Antonio Banderas, Penélope Cruz o Javier Bardem, asaltasen la ciudad del Cine para conquistarla... He aquí algunos de ellos como merecido homenaje a aquellas figuras olvidadas que sentaron los cimientos de la leyenda española en la "Meca del Cine".
Uno de los primeros fue el apuesto madrileño Antonio Moreno, que durante los años mudos se convirtió nada más y nada menos que en galán de Greta Garbo en "La tierra de todos", de la Diva Gloria Swanson "My american wife" y de la flapper Clara Bow en "It" donde también aparecía un principiante llamado Gary Cooper. A su regreso a España durante los años 30 protagonizó la primera versión de "Maria de la O" dirigida por Francisco Elías en 1936 con Carmen Amaya y Pastora Imperio. También ejerció como director en México.
La donostiarra Conchita Montenegro, actriz de físico decididamente moderno y singular talento, fue otra de las primeras en ser llamada por los estudios americanos. La primera mujer española que triunfó de manera importante en el cine de Hollywood. El sonoro comenzaba a despuntar y Conchita es contratada por la Metro para realizar las versiones en español de éxitos americanos, ya que por aquel entonces no existía el doblaje y la industria no quería perder el amplio mercado de habla hispana, aunque pronto empieza a participar también en películas de habla inglesa. En el estudio del león rueda entre otras "Sevilla de mis amores" junto a Ramón Novarro, el sucesor de Rodolfo Valentino, "The Twain Shall Meet" junto a Leslie Howard o "Strangers May Kiss" con la reina del estudio por aquellos años Norma Shearer. Estuvo a punto incluso de trabajar al lado de "El Rey" Gable.
Tras la ruptura de su contrato con la Metro, siguió rodando películas tanto en español como en inglés para la Fox durante los años 30. Su facilidad de idiomas, dominaba también con soltura el francés, le permitió labrarse una carrera tanto en Francia como en Italia hasta finales de la década. Tras la guerra civil regresa a España, donde su físico y personalidad cosmopolitas no terminan de encajar dentro de la trillada producción nacional, aunque rueda algunos títulos interesantes como "Idolos" a las órdenes de Florian Rey o "Lola Montes" con Antonio Román, película que puso fin a su carrera cinematográfica. Aunque hoy sea una figura prácticamente olvidada, su nombre brilló muy alto en una época difícil para el triunfo de una española fuera de nuestras fronteras.
Son dos de los casos más populares que merecen ser rescatados del olvido, por su importancia y continuidad, pero hubo muchos otros que especialmente durante los primeros años 30 del siglo XX participaron de forma esporádica en la producción de títulos americanos para el mercado español. Julio Peña, Rosita Díaz Jimeno, Mª Fernanda Ladrón de Guevara, Catalina Barcená, Rafael Rivelles... Todos ellos excelentes actores y actrices que tuvieron una carrera importante en nuestro país.
Durante los años 40 el éxito obtenido por la pareja Amparo Rivelles/ Rafael Durán en títulos como "El clavo" o "Eloísa está debajo de un almendro", hizo que una vez más los estudios americanos se volvieran a interesar por la captación de talentos españoles, aunque en este caso ambos artistas no quisieran arriesgar su meteórica carrera en España por la aventura americana. Lo mismo ocurrió en los 60 con la dinámica Marisol, pero su productor Joaquín Goyanes se negó a perder su mejor inversión vendiendo su contrato a los estadounidenses.
Por no hablar de ejemplos famosos como el del catalán Xavier Cugat o el valenciano José Iturbi, que participaron de algunos de los momentos más famosos del musical marca Metro... Dejando aparte los nombre de directores, técnicos, libretistas que en algún momento participaron del sueño americano... Pero eso es otra historia..
Aparte de la nómina de actrices y actores, principalmente mexicanos, que engalanaron la producción de aquellos años y a la que dedicaré otra entrada en exclusiva, varios fueron los talentos de nuestro país que en algún momento fueron llamados a la soleada California, mucho antes de que Antonio Banderas, Penélope Cruz o Javier Bardem, asaltasen la ciudad del Cine para conquistarla... He aquí algunos de ellos como merecido homenaje a aquellas figuras olvidadas que sentaron los cimientos de la leyenda española en la "Meca del Cine".
Uno de los primeros fue el apuesto madrileño Antonio Moreno, que durante los años mudos se convirtió nada más y nada menos que en galán de Greta Garbo en "La tierra de todos", de la Diva Gloria Swanson "My american wife" y de la flapper Clara Bow en "It" donde también aparecía un principiante llamado Gary Cooper. A su regreso a España durante los años 30 protagonizó la primera versión de "Maria de la O" dirigida por Francisco Elías en 1936 con Carmen Amaya y Pastora Imperio. También ejerció como director en México.
La donostiarra Conchita Montenegro, actriz de físico decididamente moderno y singular talento, fue otra de las primeras en ser llamada por los estudios americanos. La primera mujer española que triunfó de manera importante en el cine de Hollywood. El sonoro comenzaba a despuntar y Conchita es contratada por la Metro para realizar las versiones en español de éxitos americanos, ya que por aquel entonces no existía el doblaje y la industria no quería perder el amplio mercado de habla hispana, aunque pronto empieza a participar también en películas de habla inglesa. En el estudio del león rueda entre otras "Sevilla de mis amores" junto a Ramón Novarro, el sucesor de Rodolfo Valentino, "The Twain Shall Meet" junto a Leslie Howard o "Strangers May Kiss" con la reina del estudio por aquellos años Norma Shearer. Estuvo a punto incluso de trabajar al lado de "El Rey" Gable.
Tras la ruptura de su contrato con la Metro, siguió rodando películas tanto en español como en inglés para la Fox durante los años 30. Su facilidad de idiomas, dominaba también con soltura el francés, le permitió labrarse una carrera tanto en Francia como en Italia hasta finales de la década. Tras la guerra civil regresa a España, donde su físico y personalidad cosmopolitas no terminan de encajar dentro de la trillada producción nacional, aunque rueda algunos títulos interesantes como "Idolos" a las órdenes de Florian Rey o "Lola Montes" con Antonio Román, película que puso fin a su carrera cinematográfica. Aunque hoy sea una figura prácticamente olvidada, su nombre brilló muy alto en una época difícil para el triunfo de una española fuera de nuestras fronteras.
Son dos de los casos más populares que merecen ser rescatados del olvido, por su importancia y continuidad, pero hubo muchos otros que especialmente durante los primeros años 30 del siglo XX participaron de forma esporádica en la producción de títulos americanos para el mercado español. Julio Peña, Rosita Díaz Jimeno, Mª Fernanda Ladrón de Guevara, Catalina Barcená, Rafael Rivelles... Todos ellos excelentes actores y actrices que tuvieron una carrera importante en nuestro país.
Durante los años 40 el éxito obtenido por la pareja Amparo Rivelles/ Rafael Durán en títulos como "El clavo" o "Eloísa está debajo de un almendro", hizo que una vez más los estudios americanos se volvieran a interesar por la captación de talentos españoles, aunque en este caso ambos artistas no quisieran arriesgar su meteórica carrera en España por la aventura americana. Lo mismo ocurrió en los 60 con la dinámica Marisol, pero su productor Joaquín Goyanes se negó a perder su mejor inversión vendiendo su contrato a los estadounidenses.
Por no hablar de ejemplos famosos como el del catalán Xavier Cugat o el valenciano José Iturbi, que participaron de algunos de los momentos más famosos del musical marca Metro... Dejando aparte los nombre de directores, técnicos, libretistas que en algún momento participaron del sueño americano... Pero eso es otra historia..
miércoles, 8 de abril de 2015
CINE EN LA RETINA... LA PRIMERA NOCHE DE AMOR DE LA REINA CRISTINA DE SUECIA
Solo los grandes realizadores como Rouben Mamoulian son capaces de recrear una escena de amor con tanta sencillez como eficacia... Solo animales de la pantalla como "La Divina" son capaces de transmitir tanta sensibilidad y sensualidad con tan poco, como en esta escena de "La reina Cristina de Suecia" (1933), en la que Garbo recorre con su mirada la habitación donde ha vivido su primera noche de amor con el embajador español interpretado por John Gilbert. La actriz acaricia con su manos cada objeto, impregna su mirada de cada espacio desde la chimenea al lecho donde su rostro nos muestra la pasión vivida hace unos instantes. El director le regala unos planos inolvidables haciendo que la imagen describa el momento adquiriendo todo el protagonismo sin necesidad de palabras, es el triunfo del Cine en estado puro... Garbo se recrea en la interpretación, segura de sus recursos adquiridos en la etapa silente, haciendo que permanezcamos atentos a cada uno de sus gestos mientras la cámara la sigue buscando sus reacciones, enmarcando su bello rostro que de forma fascinante y contenida va reflejando cada sensación, cada sentimiento, situándonos de un modo mágico dentro de la historia, mientras su amante la sigue divertido con la mirada. Cuando este le pregunta sorprendido "¿Qué estás haciendo? Ella contesta: "Quiero grabar en mi memoria esta habitación. En el futuro, en mi pensamiento reviviré con intensidad estas horas"...
¿Quién no ha deseado en algún momento experimentar algo así? Mamoulian y Garbo nos regalan uno de los momentos cumbres del romanticismo cinematográfico en esta película, generando una atmósfera que justifica por si sola la magia del Cine como transmisor de emociones tan reales como eternas. La magnifica banda sonora de Herbert Stothart acentúa el carácter emotivo del momento.
¿Quién no ha deseado en algún momento experimentar algo así? Mamoulian y Garbo nos regalan uno de los momentos cumbres del romanticismo cinematográfico en esta película, generando una atmósfera que justifica por si sola la magia del Cine como transmisor de emociones tan reales como eternas. La magnifica banda sonora de Herbert Stothart acentúa el carácter emotivo del momento.
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