miércoles, 30 de marzo de 2016

HISTORIAS DE CINE... LAS RUBIAS DE HITCHCOCK


Es de todos conocido que el mago del suspense fue uno de los más consagrados erotómanos del cine clásico, si bien es cierto que nunca le gustó lo burdo ni evidente, sino que opto siempre por un erotismo distante y refinado. El director británico recreó todas sus obsesiones y fetichismos, personificándolos en algunas de sus actrices favoritas, las célebres "rubias de Hitchcock". Estas se vieron envueltas en historias escabrosas y masoquistas como "Los pájaros"(1963), llenas de traumas como "Recuerda" (1945), "Atormentada" (1949) o "Marnie, la ladrona" (1964), o decididamente terroríficas como "El enemigo de las rubias" (1927) y su remake "Frenesí"(1972), sin olvidar la famosa ducha de Janet Leigh en "Psicosis" (1960) su rubia más exuberante y carnal, con un destino inevitablemente fatal.


Aunque esta obsesión por las heroínas bellas, frías, continuamente amenazadas por si mismas y por el entorno ya está presente en la etapa inglesa, es en el periodo americano donde cobra un protagonismo absoluto. En los estudios de Hollywood se encuentra con la mayor cantera de actrices que el Star System americano podría ofrecer, sacando un extraordinario partido de sus estrellas y sobre todo creándolas a base de imponerlas en una serie de vehículos en los que materializar sus fantasías.


No podemos olvidar a la primera rubia destacable de su filmografía antes de la llegada del genio inglés a los estudios de California, la bellísima Madeleine Carroll de "39 escalones" (1935), una excelente trama de espías que la obliga a dormir esposada al protagonista Robert Donat en una de las habituales jugadas maestras de Hit a la censura, similar a la vivida por Eva Marie Saint (la rubia despierta y mordaz) y Cary Grant en "Con la muerte en los talones" (1959) donde a la escena en la que van a vivir su noche nupcial le sigue un plano del tren en el que viajan introduciéndose en un túnel, inevitable referencia al acto sexual que se esta desarrollando en el compartimento. Talento en estado puro...



Joan Fontaine fue la rubia asexual de "Rebeca" (1940) y "Sospecha" (1941) amenazada por la sombra demasiado larga de la anterior esposa muerta en extrañas circunstancias en la primera y víctima potencial de un esposo maniático en la segunda, un poco habitual Cary Grant del que nunca se llega a saber realmente si es un asesino o simplemente un encantador caradura que sirve vasos de leche con arsénico a su señora.



A Fontaine le siguió la fantástica Ingrid Bergman, rubia apasionada de títulos como "Recuerda"(1945), una doctora experta en todo tipo de desajustes mentales que se enamora irremisiblemente de uno de sus pacientes con el rostro de Gregory Peck, "Encadenados" (1946) la ninfa con pasado dudoso que se marca unas inolvidables escenas de amor-odio con su salvador, Grant de nuevo, y está apunto de morir envenenada en un matrimonio de conveniencia con un nazi exiliado en Argentina, o la frágil protagonista de "Atormentada" (1949) una vez más una esposa amenazada por un marido macabro y una criada cómplice de sus manejos.


Grace Kelly fue la rubia sofisticada a punto de ser asesinada por un esposo sin escrúpulos en "Crimen perfecto" (1954), acompañante de un fotógrafo con tendencias de "voyeur", dicotomía del propio Hitchcock, en "La ventana indiscreta" (1954) y la encantadora y refinada heredera americana que regenera a Cary Grant de sus fechorías en "Atrapa a un ladrón" (1956), donde una vez más los excelentes primeros planos dando protagonismo a las miradas y besos entre los protagonistas caldean la acción en un chispeante juego de intriga y pasión.



"De entre los muertos" (Vértigo) (1958) convirtió a Kim Novack en otro de los mitos eróticos de la pantalla, una rubia misteriosa y distante que juega continuamente a la mentira y el equivoco pagando un alto precio por ello. Una obra maestra cumbre e imprescindible en la filmografía del genio inglés.


Con Grace el cine de Hitchcock se vio tocado por un halo de elegante y sofisticado, una frialdad a punto de derretirse que sirvió de manera singular a los propósitos del director. Ante la imposibilidad de contar con ella para sus proyectos futuros, dado que ésta ya se había convertido en princesa de Mónaco, Hit recreó su personalidad en la modelo Tippi Hedren, la rubia amenazada por miles de aves enardecidas en "Los pájaros" (1963) y la cleptómana "Marnie, la ladrona" (1964), una seductora acomplejada por su frigidez producto de un macabro trauma de la infancia, asistida por un viril Sean Connery antes de vestir el uniforme de James Bond y convertirse en el agente secreto más famoso de la historia del Cine.


Son algunas de las rubias Hitchcocknianas que permanecen para siempre en la retina cinéfila, muñecas al servicio de la imaginación desbordada y retorcida de uno de los talentos más grandes que ha dado el séptimo arte. Un narrador único, creador delirante y sarcástico, ávido de superarse a si mismo en cada película, genio irrepetible que se divierte reflejando sus fantasmas al mundo a través de una gran ventana siempre indiscreta...

viernes, 4 de marzo de 2016

MIS ESTRELLAS FAVORITAS... CARMEN MIRANDA, LA REINA DEL DELIRIO..


Nunca fue nada similar a una actriz ni una cantante al uso y sin embargo en ambas facetas creó un apartado único en la historia del Cine, imitado hasta la saciedad durante los años 40 del siglo XX. Su figura exótica y excesiva fue uno de los reclamos del filme de Disney "Los tres caballeros" (1944) en la persona de Aurora Miranda, una cantante brasileña lanzada al amparo de la fama de su compatriota, el conejo Bugs Bunny en uno de sus habituales números de travestismo aparecía caracterizado como ella en algunos de sus episodios animados, incluso el mismísimo Mickey Ronney imitó con su histrionismo habitual a la artista en el filme "Hijos de la farándula" (1941).


Carmen en realidad fue una Show Woman delirante, irresistiblemente camp, transgresora y de enorme personalidad, que logró con sus extravagantes tocados e imposibles trabalenguas teñir de luz y alegría las pantallas que iluminaban un mundo en guerra. Cuando Hollywood vio cerrado el mercado europeo a consecuencia de la segunda guerra mundial, volvió los ojos a la vecina Sudamérica como salida económica, de este modo esta simpática portuguesa de pequeña estatura vio la oportunidad de pasar de los clubs nocturnos donde actuaba a contonearse vestida de oropeles y lamés, sobre enormes plataformas en la gran pantalla. La película que la dio a conocer al público estadounidense fue "Serenata Argentina" (1940), un musical protagonizado por dos de las estrellas de la Fox, Betty Grable, la chica Pin Up por excelencia, y Don Ameche, sin embargo Carmen fue la revelación del filme, causando sensación entre el público.


A partir de ahí llegaron una serie de entretenidos musicales arrevistados ambientados en los más exóticos lugares del Continente, donde invariablemente representaba el personaje de brasileña (baiana) temperamental, celosa y apasionada en contrapunto cómico a la parte romántica de la historia interpretada por las norteamericanas Alice Face o Betty Grable, que le hicieron ganar el sobrenombre de "La Bomba Brasileña", nacionalidad a la que siempre se le asoció aunque realmente había nacido en la localidad portuguesa de Marco de Canaveses.


Sus títulos de aquella época hablan por si solos... "A la habana me voy" (1941), "Aquella noche en Río" (1941), "Secretaria brasileña" (1942), "Cara de muñeca" (1946). Se trataba de modestas producciones recargadas de colorido y música cuyo objetivo era el de levantar la moral de las tropas y la retaguardia con historias sencillas sin mayor pretensión que la de entretener. Aunque algunos números resultaron realmente brillantes, como el célebre "The Lady in the Tutti-Frutti Hat" del filme "Algo para los muchachos" (1944), donde el talento coreográfico de Busby Berkeley y el desparpajo de Carmen jugaron una soberbia jugada a la censura en un número de claras referencias eróticas, donde las coristas sostenían enormes bananas a modo de falo mientras ella se contoneaba divertida alrededor de las mismas.


Una vez terminada la guerra y cubiertas las necesidades de evasión, los risueños musicales de la Fox y la figura de Carmen Miranda perdieron interés en favor de historias más adultas y oscuras, con lo que poco a poco su fama fue decayendo, viéndose atrapada dentro el cliché que ella misma había creado y le impedía evolucionar hacia otro tipo de personajes de mayor calado. Aún así mantuvo su simpatía y estilo característicos en algunos títulos irrelevantes en distintos estudios, la escena y la televisión durante unos años.


Falleció prematuramente de una ataque cardíaco en 1955, a los 46 años de edad, tras una actuación en el programa The Jimmy Durante Show, al parecer se sintió indispuesta, terminó, sonrió al público y murió a la mañana siguiente, manteniendo hasta el final la imagen alegre y risueña que la acompañó a lo largo de toda su carrera. Hoy día sigue siendo hoy día una figura mítica del espectáculo latino, especialmente en Brasil, donde cuenta con un museo dedicado a su Leyenda. Su memoriabilia ha sido sostenida principalmente gracias a los transformistas y travestís de todo el Mundo quienes tuvieron un espacio en sus espectáculos siempre para el recuerdo de esta increíble mujer, mezcla de árbol de navidad y temperamento desbordado, cuya incombustible energía y descarada sonrisa sigue danzando al compás de una pegadiza samba en una pantalla cubierta de cielos pintados y palmeras de papel.

miércoles, 24 de febrero de 2016

FILMOGRAFÍA CLÁSICA... "ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS" (1951) CLYDE GEROMINI, WILFRED JACKSON Y HAMILTON LUSKE


Al igual que ocurre con otros cuentos clásicos como "Peter Pan" (1953) o "Mary Poppins" (1964), "Alicia en el País de las Maravillas" (1951) fue un proyecto largamente acariciado por Walt Disney, quién ansiaba llevarlo a la pantalla incluso antes de su primer largometraje animado "Blancanieves y los siete enanitos" (1937). 

El relato había causado una gran impresión en "el mago de la animación" desde su infancia. Ya en los años veinte los estudios Disney tenían un proyecto para llevar a cabo un filme con la célebre Mary Pickford, la niña prodigio del cine mudo en el papel de Alicia, en el cual se mezclarían dibujos e imagen real que llevaría por título "Alice in Cartooland". Incluso en 1936 rodaron un cortometraje en color protagonizado por el personaje estrella de los estudios titulado "Mickey Mouse: A través del espejo". En esta pequeña joya de la animación el ratón Mickey vivía una delirante fantasía musical en la que ya estaban presentes muchos de los personajes y situaciones del largometraje clásico, como el ejército de cartas, la escena en la que el protagonista encoje al comer una nuez, o la animación de multitud objetos cotidianos dotados de personalidad humana, especialidad en la que los estudios Disney siempre fueron tremendamente imaginativos hasta nuestros días.


El éxito obtenido el año anterior con "La Cenicienta" (1950) permitió a Disney retomar el proyecto mezclando las novelas "Alicia en el País de las Maravillas" y "Alicia a través del espejo", en una apuesta personal arriesgada que puso en una situación delicada a los estudios, ya que el subrrealismo de las historias de Lewis Carrol era demasiado delirante para un público infantil y la película supuso un pequeño descalabro financiero. El público asiduo a las películas de animación clásicas de la productora no entendió muy bien el filme y la crítica le reprochó la multitud de licencias que se habían permitido a la hora de adaptar la narración a la pantalla.


Fue un título mal entendido en su momento y la acogida resulto bastante tibia, sin embargo las revisiones posteriores le han colocado en un lugar de privilegio dentro del Universo mágico de su autor. Aunque para muchos es la menos Disney de entre los títulos de su productora, en cuanto a línea argumental, personalidad e iconografía, lo cierto es que en esto reside gran parte de su encanto. La historia original tiene elementos y situaciones demasiado complejos de adaptar con fidelidad para un público familiar, de hecho la práctica totalidad de filmes que versionan el tema han fracasado de un modo u otro a la hora de plasmar el espíritu alucinado de la novela de Carrol, a pesar de que el libro contiene una imaginería absolutamente irresistible.



"Alicia en el País de las Maravillas" costó en torno a cinco millones de dólares de la época y perdió bastante dinero, de hecho no volvió a ser reestrenada en Cines estando Walt Disney vivo. La depreciación de la cinta en su momento hizo que fuese el primer largometraje animado de la compañía que pasó a emitirse por televisión. Sin embargo arropada por la modernidad y psicodelia de finales de los años 60 y el nacimiento del espíritu Pop, la película vivió una revalorización junto a otros títulos malditos de la productora como "Los tres caballeros" (1946) y "Fantasía" (1942), filmes absolutamente revolucionarios en su momento. Hoy día, sin ser una de las obras cumbre del estudio, ha sido reconocido como una de sus películas más interesantes, repleta de hallazgos visuales y un intento de hacer algo distinto por parte de un genio que nunca dejó de crear e intentar buscar diferentes líneas de expresión en el lenguaje animado. El impulsor sin duda alguna de un Universo que elevó los largometrajes de animación a la altura artística de los filmes de imagen real, instaurando un nuevo género cinematográfico.


miércoles, 13 de enero de 2016

HISTORIAS DE CINE... TRACY Y HEPBURN, DENTRO Y FUERA DE LA PANTALLA


"Creo que soy demasiado alta para usted Sr. Tracy... No se preocupe, ya la pondré yo a mi altura"... Con esta frase genial dio inicio una de las parejas legendarias de la Historia del Cine y sin duda alguna de las más talentosas.

Ella era liberal, feminista, independiente y rebelde, educada en el seno de una familia progresista y moderna... Él era conservador, católico, casado y con especial afición a la bebida... Sin embargo estas dos personalidades tan contrapuestas enloquecieron mutuamente desde su primer encuentro, dando lugar a una unión personal y profesional que se mantuvo a lo largo de 26 años y nueve títulos,  hasta la muerte de Tracy en 1967.



Hepburn admiraba el trabajo del actor desde los incios de su carrera y al ser contratada por la Metro, estudio que tenía a Tracy bajo contrato, su mayor deseo era el de trabajar junto a él. Lo materializó en "La mujer del año" (1942) dirigida por George Stevens. Esta eficaz comedia mostraba la lucha de sexos representada en la personalidad de ambas estrellas, y al igual que los protagonistas de la historia ellos se unieron para no volver a separarse, dando al mundo del celuloide algunas de sus obras maestras.


"La llama sagrada" (1942), "Sin amor" (1945), "Mar de hierba" (1947), "El estado de la Unión" (1948), "La costilla de Adán"(1949), "La impetuosa" (1952), "Su otra esposa" (1957) y "Adivina quién viene esta noche" (1967) dieron sobrada muestra de la química de la pareja tanto en el terreno de la comedia como en el drama, si bien fue en el primero de los géneros donde ofrecieron interpretaciones legendarias. En este sentido es imposible no destacar "La costilla de Adán", su mejor título y una de las obras maestras del cine clásico, en la cual George Cuckor de un modo tan divertido como ingenioso sacaba un sensacional partido de la lucha de sexos derivada del carácter feminista y moderno de ella y la actitud machista y conservadora de él. Interpretaban a un matrimonio de abogados que se veían enfrentados en los tribunales por el mismo caso, uno como defensa, otro como fiscal, llevando sus apasionados argumentos más allá del banquillo. Las diferencias ponían en riesgo la paz conyugal aunque, como en la vida real, todo se rematada de manera feliz, cuando ambos entierran el hacha de guerra en post del amor que se procesan.


En la colonia de Hollywood su relación fue motivo de controversias desde el inicio. Tracy, por su educación católica, nunca quiso divorciarse de su esposa y permaneció casado hasta su muerte, a pesar de que ya había mantenido sonados romances con otras actrices de la época. Sin embargo esto no fue impedimento para Kate que se entregó a él de forma incondicional, siendo compañera, confidente y enfermera en las noches alcohólicas del actor. Se cuenta que siempre tenía preparada una jarra de café fuerte al regreso de sus sonadas borracheras. Dada la situación personal de Tracy, ella accedió a vivir en residencias separadas y no acudían juntos a los estrenos y actos públicos, a pesar de que su relación era "Vox Populi" para todos, mantuvieron las apariencias hasta el final.

Cuando Tracy enfermó ella se mantuvo a su lado de forma incondicional. Durante el rodaje de "Adivina quién viene esta noche", su última colaboración, todos estaban pendientes del actor, de quién dudaban que pudiese llegar a finalizar la película dada la gravedad de su estado. Cuando este murió Hepburn veló su cadáver hasta la llegada de la esposa de este, abandonando el domicilio para ceder el protagonismo a la "viuda oficial", alejándose de las cámaras y miradas curiosas. Nunca llegó a visitar la tumba del que fue su compañero y verdadero amor durante más de un cuarto de siglo.


Hasta su fallecimiento la actriz siempre concedió a Spencer Tracy el papel más relevante de su vida y su carrera, declarando que "Fue la primera vez que entendió que era más importante amar que ser amada" y que "Le amaba y hubiera dado todo por estar a su lado".

Aunque en la actualidad algunas biografías póstumas desproveen de romanticismo a esta historia alegando que nunca tuvieron una relación real, ya que ambos eran homosexuales y usaron la misma como"cortina de humo", el poder de las imágenes en la pantalla nos habla con fuerza de una pasión que permanece y permanecerá para siempre. Un amor inmortal del que ambos dejaron testimonio impreso en celuloide, demostrando aquella máxima tan popular de que "signos opuestos se atraen irremisiblemente", en su caso para deleite personal y para la historia del Cine.

sábado, 12 de diciembre de 2015

FILMOGRAFíA CLÁSICA... "BRIGADOON" (1954) VINCENTE MINNELLI


A pesar de su impecable factura y soberbio reparto, este encantador musical ha pasado a la historia como una obra menor del género y del propio Minnelli. Si bien es cierto que no puede compararse con otras obras maestras coetáneas, rodadas por el mismo equipo, como "Un día en Nueva York" (1949), "Un americano en París" (1951), "Cantando bajo la lluvia" (1952), "Melodías de Broadway 1955" (1953) o "Siempre hace buen tiempo" (1955), también lo es que constituye un excelente entretenimiento al que no le falta prácticamente de nada y que contiene gran parte del código estético e ideológico de su director. De hecho fue planteado como un proyecto de alto presupuesto en el que no se escatimaron esfuerzos en la producción (fue uno de los primeros musicales rodados en cinemascope), ni en el talento presente, escogiéndose como protagonistas a algunas de las mayores estrellas de la Metro Goldwyn Mayer.


Dicen que el decorado era tan real que al abrirse las puertas del estudio donde se rodaba salían volando las aves y escapaban los distintos animales que recreaban este paisaje escocés lleno de lirismo. Basada en una obra de Broadway de los famosos Alan Jay Lerner y Frederick Loewe, autores entre otras de la célebre "My fair Lady", cuenta la historia de un pueblecito escocés que solo aparece cada 100 años por un único día con el fin de preservarse de la malicia y los avances del tiempo. Hasta este lugar de ensueño, que conserva la inocencia y pureza del paraíso, llegan por casualidad dos cazadores norteamericanos reaccionando de muy distinta forma frente al "extraño suceso" que se presenta ante sus ojos atónitos. El soñador y románticoTommy se enamora del lugar y de una de las aldeanas, mientras que el pragmático y cínico Jeff siente que está viviendo una auténtica pesadilla.

Aunque en su momento, quizás debido a su anacrónica originalidad y exceso de sentimentalismo, constituyó un fracaso de público, fue uno de los últimos títulos filmados antes de la caída del sistema de estudios, que acabo con los días gloriosos del musical. Revalorizado en la actualidad, constituye una obra idealista y delicada, aunque adolezca de cierta tendencia a la cursilería y al paisajismo de tarjeta postal. Sin embargo la magnífica partitura y el talento de cuantos participan en la cinta logran salvar estos escollos, llenando de magia la pantalla en cada uno de los números musicales.


Cyd Charisse nunca estuvo más bella e irreal, flotando en brazos de un soberbio Gene Kelly como en un sueño romántico. Kelly sabe adaptar con increíble sabiduría su personalidad a un tema más propio de opereta que de su habitual ritmo moderno. Ambos convierten en clásicos cada uno de los bailes en que participan, haciendo que todas las emociones del espectador se integren con sus movimientos perfectos y llenos de sutileza. Pocas veces se ha visto en la pantalla un modo más hermoso de expresar el enamoramiento que el de Cyd y Gene en el número "The Heather on the hill" (Como el brezo sobre la colina), en el que ella flexiona y adapta su cuerpo, acercándose y escapándose de los brazos del bailarín como un suave y delicado velo. Ellos son el centro absoluto de la película, excelentemente arropados por el resto del reparto, destacando un ya maduro Van Johson, lejos de sus habituales roles de estudiante enamoradizo, como el amigo y confidente de Kelly que desata parte del drama de la historia.


Como es habitual en Minnelli la puesta en escena es soberbia y el uso del color magnífico, dando una interesante lectura poética al filme, haciendo que el espectador sienta en algún momento como suya la frase pronunciada por uno de los personajes... "Todo el mundo anela encontrar su Brigadoon"...

La película fue candidata a los Oscars relativos a la mejor dirección artística en color, mejor vestuario en color y mejor sonido, aunque no se alzó con ninguno de estos galardones.


Un filme sencillamente mágico, apto para soñadores, en el que la inocencia de los sentimientos y el ideal romántico triunfan sobre la separación espacio - tiempo.

martes, 8 de diciembre de 2015

FILMOGRAFÍA CLÁSICA... "NIEBLA EN EL PASADO" (1942) MERVYN LE ROY


Soberbio melodrama de la Metro con una pareja de lujo dirigido de forma excepcional por uno de los mejores artesanos del Hollywood clásico, el realizador de origen judío Mervyn Le Roy. Basada en una novela del escritor inglés James Hilton, cuenta la historia de amor entre una cantante y un soldado amnésico tras la primera guerra mundial. Ambos contraen matrimonio en estas circunstancias, pero él recupera de repente la memoria tras un accidente, olvidando todo lo acontecido durante su etapa de ausencia, por lo que su esposa debe luchar por reavivar el recuerdo de sus años felices, a pesar de ser una absoluta desconocida para él en su nueva situación.


Desde su irrupción en la meca del Cine con la película "Adiós Mr. Chips" (1939) junto a su compatriota Robert Donat (que ganó un Oscar por su interpretación del entrañable maestro Chips), Greer Garson había ido encadenando un éxito tras otro, convirtiéndose en "la reina del estudio". Un par de años antes había servido una excelente interpretación junto a Laurence Olivier en la adaptación de otra obra famosa de la literatura inglesa "Orgullo y prejuicio" de Jane Austen, rebautizada en nuestro país "Más fuerte que el orgullo" (1940). Su magnífico talento e impecable dicción, la habían convertido en una de las actrices mimadas del todopoderoso Louis B. Mayer, lo que la colocaba en una posición de privilegio dentro de la industria de aquellos años. Durante los años 40 fue una de las estrellas mejor pagadas y más valoradas entre crítica y público. No solo era una mujer bellísima, además era una formidable actriz, que solía interpretar los melodramas más exacerbados sin caer en manierismos descontrolados, ofreciendo por lo general una lectura llena de contención y sensibilidad, sin dejar por ello de trasmitir toda la emoción de sus personajes.


A su lado el veterano y siempre eficaz Ronald Colman ideal como el soldado herido durante la primera guerra mundial, que no recuerda nada de su vida anterior. A pesar de ser algo mayor para el papel, la elegancia de Colman como intérprete nos hace olvidar este escollo, centrándonos en sufrimiento y mundo interior.


La sabiduría dramática de los actores, la fabulosa maquinaria de los estudios, el excelente guión y la eficaz dirección de Le Roy convierten a "Niebla en el pasado" en una perla radiante dentro de la corona del melodrama de todos los tiempos. El filme cuenta con una magnifica puesta en escena que dota a la historia de una cálida atmósfera romántica de belleza irresistible, como solo la Metro solía hacerlo en la época, convirtiéndose en una de las señas más características de la productora durante este periodo. Fue nominado para los Oscars correspondientes a la mejor película, mejor director, mejor actor principal y mejor actriz secundaria, aunque no obtuvo ninguna de la preciadas estatuillas, siendo batida en casi todas las categorías por "La señora Miniver" (1942) otro vehículo de Greer Garson que le proporcionó el Oscar a la mejor actriz de aquel año.

Deliciosa, delicada y excelente muestra de cine romántico que suposo un enorme éxito de público y sigue enamorando en cada visionado

domingo, 15 de noviembre de 2015

MIS ESTRELLAS FAVORITAS... GENE TIERNEY


Es uno de los rostros más fascinantes que jamás iluminó la pantalla, un nombre indispensable en la galería de "Diosas del Amor" de la Edad Dorada y una de sus actrices más personales... Tiene además una impresionante filmografía a sus espaldas, especialmente los títulos que rodó durante los años cuarenta, su época de mayor gloria, pocas estrellas pueden presumir de contar con tantas obras maestras y filmes de calidad en su trayectoria. Sin duda alguna su carrera se benefició de participar del período más frutífico de la Fox, productora que la tenía bajo contrato, en lo que se conoce como "El período del director" y que reunió bajo este emblema a genios de la talla de Otto Preminger, Ernst Lubistch, Joseph L. Mankiewicz o John M.Stahl. Su magnifica fotogenia sirvió por igual a los propósitos del Cine Negro que del melodrama clásico y moderno. Si bien rodó algunos títulos en Technicolor, el aficionado al cine siempre preferirá su bello rostro enmarcado en la bruma hechicera del blanco y negro, en la que su imagen trascendía la pantalla de forma etérea e irreal.


Como tantas otras inició su carrera en los escenarios de Broadway donde fue descubierta por los cazatalentos de Hollywood, obteniendo papeles protagonistas desde el inicio de su carrera. El maestro Ford le ofrece su primera oportunidad importante al interpretar a la seductora granjera de "La ruta del tabaco" (1941), encarnando a continuación a la temperamental "Belle Star" (1941) y a una bellísima polinesia en el filme de aventuras "El hijo de la furia" (1942) junto al lindo Tyrone Power, estrella máxima de la productora. Participa en uno de los títulos malditos de Josef Von Sternberg, descubridor de Marlene Dietrich, la éxotica "El embrujo de Shanghai" (1941) y alcanza la inmortalidad protagonizando una de las obras inmortales de la época, la magnífica "Laura" (1944) de Otto Preminger.



El papel en "Laura" queda asociado a Gene del mismo modo que "Gilda" (1945) a Rita Hayworth, y al igual que esta la fascinación que despierta, la mezcla de misterio y magia derivado de la personalidad de la protagonista es irresistible. Alcanzada la consagración con la ambigüedad típica de las devoradoras del Cine Negro, refuerza su mitomanía interpretando a dos de las arpías más perversas de la historia. La patológica Ellen de "Que el cielo la juzgue" (1945), que entre otras villanías dejaba morir ahogado en un lago al hermano paralítico de su esposo y se tiraba por unas escaleras para abortar del vástago que esperan, y la egoísta Isabel de "El filo de la navaja" (1946), niña mimada acostumbrada a lograr su capricho a cualquier precio. Lejos de generar rechazo con dos papeles tan desagradables, la adoración de público e industria fue en aumento.



Ninguno de sus siguientes títulos estuvo a la altura de los anteriores, si bien participo del universo creativo de Josep L. Mankiewicz, en dos excelentes obras a revalorar. La fantasía gótica "El castillo de Dragonwyck" (1946) y la romántica e irreal "El fantasma y la Sra. Muir" (1947), uno de mis títulos favoritos, dicho sea de paso.

Los años cincuenta pasaron factura al bello rostro de Gene Tierney que se endureció envejeciendo antes de tiempo, esto unido al escaso interés de los títulos filmados en aquellos años hizo que su carrera de acortase de forma prematura, si bien rodó algún filme en el que aún conservaba parte de su atractivo personal como "No me abandones" (1953) junto a Clark Gable, donde era una bailarina atrapada tras el telón de acero a quien Gable lucha por rescatar, o la mediocre pero espectacular adaptación de la obra de Mika Waltari "Sinuhe, el egipcio" (1953) donde interpretaba a la despiadada princesa Baketamón. "La mano izquierda de Dios" (1955) junto a Humphrey Bogart fue su último título como protagonista.



Siguiendo la leyenda negra de otras tentadoras famosas del Cine, su vida personal empezó a sufrir una serie de altibajos que la hicieron caer en picado... Divorcios, desengaños, abortos, condujeron su vida a una serie de desequilibrios e ingresos en clínicas psiquiátricas para tratar su depresión. Ante tal situación la industria dio la espalda a la otrora famosa estrella, que al parecer nunca recuperó del todo el equilibrio personal. Solo regresó a la pantalla en papeles episódicos durante los años sesenta. Su matrimonio con el millonario W.Howard Lee, puso punto final a su carrera, en adelante pondría su nombre al servicio de distintas instituciones benéficas, viviendo felizmente retirada hasta su fallecimiento en 1991 con setenta años de edad.


Fue nominada para el Oscar a la mejor actriz en una única ocasión por "Que el cielo la juzgue" pero la dorada estatuilla fue a las manos de Joan Crawford por su papel de madre sufridora en "Alma en suplicio". No obstante ningún galardón puede remplazar a su fascinadora presencia, a su rostro mágico dando vida a la pantalla con la fuerza arrolladora de los astros eternos e incandescentes.