Soy el compañero de las noches perdidas... El amante apasionado y el infiel... El aventurero sin rumbo que descubre el Mundo... El viajero en el tiempo que te lleva al pasado y te muestra el futuro... El mago que convierte en realidad tus sueños... Soy la Luz en la sombra que proyecta la vida... Soy El Cine...
miércoles, 25 de marzo de 2015
FILMOTECA CLÁSICA... "SONRISAS Y LÁGRIMAS" (1965) ROBERT WISE
Este año se cumple el 50 Aniversario de una de las películas más amadas de todos los tiempos. En su día se convirtió en el filme más taquillero de la historia del Cine, permaneciendo imbatible durante varios años en este puesto. lo que consiguió salvar a la Fox de la bancarrota a la que le había conducido la fallida experiencia de "Cleopatra" (1963) Joseph L. Mankiewizc que casi dio con el cierre de los míticos estudios. A día de hoy permanece como el tercer filme de mayor recaudación de la historia tras "Lo que el viento se llevó" y "La guerra de las galaxias".
Basada en una obra de éxito en Broadway escrita por el célebre tandem Rogers y Hammerstein II, autores entre otras de las operetas "Oklahoma", "Carrousel" o "Al Sur del Pacífico", todas grandes éxitos del musical escénico americano, contaba la historia real de Maria Von Trapp, quién estuvo a punto de ser monja, pero por distintos avatares terminó casándose con el capitán Von Trapp, viudo padre de siete hijos, que tuvieron que huir de Austria tras la anexión de esta a la Alemanía nazi.
La historia ya había sido llevada a la pantalla por el cine alemán en dos mediocres melodramas musicales "La historia de los Trapp" y "La familia Trapp en América". La obra en Broadway llegó a alcanzar más de 1.400 representaciones y obtuvo seis premios Tony, lo que animó a la Fox a convertirla en película.
La versión americana fue dirigida por Robert Wise, reciente todavía el éxito de "West Side History". La pericia del director salvó a la historia de sus principales lastres, ya que el argumento original tenía un exceso de sentimentalismo, ternura y monjas. Aunque muchos críticos la sigan considerando demasiado blanda y sensiblona, Wise eliminó pasajes y cambio algunas canciones de sitio para hacer que la película fuese más dinámica y digerible a los ojos de un público moderno.
Sin duda alguna una parte importante del mérito hay que atribuírselo a su protagonista, cuya voz y talento dramático dieron credibilidad a un personaje que en manos de una actriz menos contenida hubiese quedado como una ridícula caricatura de la dulzura y el optimismo. Sin embargo la vitalidad, carisma y fuerza de Julie Andrews convencen desde el primer plano en el que aparece bailando en lo alto de una montaña cantando entre árboles y prados, convirtiéndolo en un auténtico canto a la alegría de vivir. Para el personaje de María se estuvieron barajando los nombres de Doris Day y Debbie Reynolds entre otras, siendo descartada desde un primer momento su creadora en la escena, la sensacional Mary Martín por resultar demasiado mayor para el papel en cine. Sin embargo el formidable triunfo obtenido por Julie encarnando a "Mary Poppins", decantó la balanza en favor de la actriz británica, que se convirtió en una de las favoritas del público y la mayor estrella musical de la década de los sesenta. En un principio la auténtica María Von Trapp se mostraba reacia en la elección, ya que Julie había aparecido en el "Show de Carol Burnett" parodiando de manera inmisericorde el musical escénico. Sin embargo tras visionar su trabajo comentó que ninguna otra actriz hubiese sacado un resultado tan provechoso del personaje.
El resto del reparto, aunque sensacional, se limitan a acompañar el absoluto protagonismo de la estrella, que se hace limpiamente con la película. Acompañando a Julie, se encontraban dos de los veteranos más sólidos de Hollywood, la fantástica Eleanor Parker como la retorcida Baronesa y el sobrio Christopher Plummer en sustitución de Dean Martin, que fue una de las primeras opciones para interpretar al capitán Von Trapp. Al parecer Plummer se mostró bastante reacio con su participación en el proyecto y con el trato que todo el mundo dispensaba a su compañera de reparto, refiriéndose durante años al filme como "The sound of mocus" (el sonido de los mocos) en clara alusión a la parte más lacrimógena de la historia.
La excelente banda sonora se ve realzada por la calidad vocal de Julie Andrews, que convirtió en fulminantes éxitos todos y cada uno de los cantables. El compositor escribió para la ocasión un par de canciones ex-proceso para la película, en sustitución de otras que se encontraban en el original escénico pero no encajaban en la versión cinematográfica. Siguiendo una costumbre bastante extendida en aquellos años, las canciones del filme fueron dobladas a distintos idiomas entre ellos el italiano, francés, alemán, español e incluso chino. En España se estrenó en versión totalmente doblada, tanto en la parte hablada como la musical, siendo la soprano Teresa María la elegida para cantar por la protagonista.
En el aspecto técnico cabe destacar la magnífica fotografía que retrata de forma espectacular toda la belleza del paisaje austriaco.
La imparable carrera de la cinta culminó en la entrega de los Oscars de aquel año, ya que se alzó como la gran triunfadora al obtener los premios correspondientes a mejor película, mejor director, mejor sonido, mejor banda sonora adaptada y mejor montaje, siendo además nominada en las categorías de mejor actriz (Andrews), mejor fotografía y mejor actriz secundaria (Peggy Wood).
Tal vez no sea en muchos aspectos una gran película, ni tampoco uno de los mejores musicales de la historia, pero sin duda es uno de los títulos más recordados por millones de personas que se dejaron conquistar por el alegre optimismo de sus melodías, el encanto inocente de sus personajes, el sentimentalismo de su historia y la belleza de sus imágenes. A día de hoy sigue ganando adeptos en cada reposición, haciendo honor a uno de sus eslogan "La película por la que nunca pasará el tiempo".
miércoles, 11 de marzo de 2015
CON ACENTO ESPAÑOL... IMPERIO ARGENTINA
No solo era una cantante de un gusto exquisito, capaz de abordar distintos géneros con singular acierto, sino que además era una formidable actriz. En ambas facetas Imperio dejó una huella indeleble, que forma parte de la historia del cine y la canción. Pocas veces se ha dado un talento tan completo capaz de llegar de un modo tan espontáneo.
Parte importante de su impacto viene dado por los títulos que rodó a las órdenes de Florián Rey. La colaboración de ambos genios trajo como resultado un cine de carácter popular servido con una calidad magnífica. Parece ser que el director aragonés quedó prendado de la artista desde su primer trabajo juntos, tanto es así que cuando el cine sonoro cogió por sorpresa a los precarios estudios españoles y todos los profesionales de la industria se vieron obligados a emigrar a los estudios franceses que la Paramount tenía en Joinville para mantener la producción de películas, se marchó a Francia siguiendo sus pasos.
En Joinville Imperio comenzó a forjar su estrella y a desarrollar un fino instinto para la comedia en una serie de títulos que le dieron la oportunidad de trabajar al lado de figuras legendarias como Carlos Gardel en "Melodía de arrabal", convirtiéndose en la única mujer que ha cantado junto al ídolo del tango, o el "chansonnier" Maurice Chevalier en el cortometraje "El cliente seductor".
De regreso a España, a raíz del estreno de la versión sonora de "La hermana San Sulpicio", Imperio comienza revalidar su estatus como actriz de cine. Su siguiente película "Nobleza baturra" la presenta ya como máxima figura de la pantalla hispana y el fabuloso triunfo de "Morena Clara" forja para ella la inmortalidad. Nunca se había visto un recital interpretativo tan irresistible, ni una banda sonora se había impregnado tanto en el sentir popular. Tanto es así que la película se proyecta con idéntico éxito en la zona republicana y nacional durante la contienda civil, haciendo que ambos bandos se rindan ante la voz de la artista interpretando de manera inigualable las zambras "Falsa monea" y "El día que nací yo" y las graciosas bulerías "Échale guindas al pavo", todos ellos desde entonces joyas del repertorio de la canción española.
Su controvertida participación en "Carmen, la de Triana", rodada en la Alemania nazi antes del estallido de la segunda guerra mundial, trajo como consecuencia uno de sus filmes mejor acabados, llegando incluso a rodar una versión alemana "Andalusische Nachte", hablada y cantada íntegramente en lengua germana. A continuación marchó a Italia para interpretar "Tosca" a las órdenes de Jean Renoir, pero la entrada de Italia en la guerra hizo que el director francés abandonase el proyecto siendo sustituido por el alemán Carl Koch.
La década de los cuarenta y su divorcio de Florián pusieron fin a su etapa de esplendor en el cine, tan solo "Goyescas" rodada por Benito Perojo en 1942, restituyó parte de su antigua gloria. A partir de entonces sus proyectos cinematográficos se hicieron cada vez más espaciados y menos interesantes, aunque siguió participando en distintos títulos tanto en España como en Argentina, en adelante su carrera se centraría principalmente en los escenarios, logrando algún hito importante como el célebre concierto que dio en el "Carnegie Hall" neoyorkino, cuyas puertas solo se abren para recibir a las más importantes figuras de la lírica mundial.
En el Festival de San Sebastián de 1962 se le tributó un homenaje que permitió el redescubrimiento de su trabajo a la crítica joven de entonces, nombrandola la "Cyd Charisse del cine español", reivindicando de este modo su importancia en el desarrollo y evolución del cine musical en nuestro país.
Aún durante los años ochenta fue requerida por José Luis Borau y Javier Aguirre para protagonizar "Tata mía" y "El polizón del Ulises" respectivamente, títulos que pusieron punto final a su carrera en cine. Durante las celebraciones de la Expo de Sevilla en 1992, reapareció en el espectáculo "Azabache", en el que se rendía tributo a la Copla en un repaso de sus canciones más famosas interpretadas por Rocío Jurado, Juanita Reina, Nati Mistral, Imperio y María Vidal, donde. la artista de 82 años aún era capaz de poner al público en pie con su carisma y simpatía.
Sus últimos años se vieron ensombrecidos por el Alzehimer, aunque ella nunca perdió memoria de su trayectoria como artista. Falleció en agosto de 2003 en la localidad malagueña de Benalmádena, donde había pasado sus últimos 25 años de vida en la calle que llevaba su nombre. Aunque el inexorable paso del tiempo nos arrebató a la irrepetible Imperio, su inmenso legado artístico nos la devuelve a cada revisión en todo su esplendor, demostrando una vez más que las grandes leyendas nunca mueren.
martes, 10 de marzo de 2015
MIS ESTRELLAS FAVORITAS... CYD CHARISSE
Es una de las estrellas indiscutibles del musical americano. Sus piernas son tan míticas como las de Marlene Dietrich y su espléndida belleza morena recordaba a la de la incandescente Ava Gardner. Llegó a la Metro en un momento en que el estudio contaba con el mayor número de talentos y jóvenes promesas de su historia y no supieron muy bien que hacer con ella durante años. De hecho de no ser por Gene Kelly, que la eligió como pareja en el número "Broadway Melody" de "Cantando bajo la lluvia", es posible que nunca hubiese adquirido estatus estelar. Sin embargo aunque la protagonista de la cinta era la pizpireta Debbie Reynolds, fue Cyd quién pasó a la inmortalidad, el erotismo irresistible y sofisticado de su baile apache con Kelly cautivó al público y a toda la industria... A partir de ese momento su carrera fue imparable participando en los últimos grandes musicales de la época dorada del género.
Aunque contribuyó a la evolución del cine musical desde un estilo decididamente moderno, su formación como bailarina comenzó en la danza clásica, lo que la permitió ser extraordinariamente dúctil, llegando a formar parte del Ballet Ruso. De esta guisa apareció flotando etérea de puntillas entre nubes de espuma en uno de los mejores números de "Ziegfeld Follies", una magnífica "stravaganzza" dirigida por Minnelli dedicada al célebre productor de revistas americano con la participación de las mayores estrellas musicales de la Metro.
Por algún motivo la productora vio en ella el prototipo racial de belleza latina, por lo que la convirtieron en mexicana de piel teñida interviniendo en una serie de títulos que servían a la política de buena voluntad con la vecina Sudamerica, junto a un juvenil Ricardo Montalbán. Dado que la guerra mundial había cerrado el mercado europeo, Hollywood entero volvió los ojos hacia los países latinos como público potencial. De este modo Ricardo y Cyd aparecieron como exótica pareja de baile en "Fiesta brava" y "En una isla contigo", concebidos a la mayor gloria de "la sirena" Esther Williams, así como en otros títulos que mostraban los tópicos latinos deformados al gusto americano, "Sombrero", "Me besó un bandido" y "El signo del renegado".
En este momento en el que su carrera se encontraba en un punto muerto llegó el milagro de "Cantando bajo la lluvia"... El impacto causado por su intervención en el filme la ayudo a formar parte de la escudería del célebre productor Arthur Freed, el mayor impulsor del musical marca Metro, responsable de los títulos más celebrados del género. Durante los siguientes años protagonizó una serie de filmes en los que su talento como bailarina y su magnifica belleza brillaron con luz propia haciendo historia. Se cimbreó en los brazos de Gene Kelly etérea como un sueño en "Brigadoon" y rabiosamente moderna en la crepuscular "Siempre hace buen tiempo" . Dio lecciones de clasicismo junto al gran Fred Astaire en "Melodías de Broadway" y "La bella de Moscú", remake en clave musical de la célebre "Ninotchka" interpretada por Garbo en 1939, haciéndonos olvidar a "La Divina" con su formidable talento para el baile.
Fuera del musical estuvo maravillosa sirviendo a los própositos del cine negro en "Chicago años 30", junto a un maduro Robert Taylor y participando del universo melodramático de Minnelli en "Dos semanas en otra ciudad", excelente filme sobre el mundo del cine en la línea de "Cautivos del mal", donde era la arpía ex mujer del director interpretado por Kirk Douglas, dispuesta a incordiar la vida de cuantos la rodean con sus malas artes.
Este título constituyó su última aparición importante...Tras protagonizar una serie películas intrascendentes, abandonó su carrera segura de que una figura de sus condiciones no tenía cabida en el panorama cinematográfico que se avecinaba, en el que la inocente magia de los musicales que interpretó había desaparecido para siempre.
En adelante se dedicó por entero a su familia. Era esposa del cantante Tony Martín con el que compartió uno de los matrimonios más longevos de Hollywod, vivieron juntos durante 60 años hasta el fallecimiento de la actriz, acaecido en el año 2008 a consecuencia de un ataque cardíaco.
Su importancia en el cine musical es incuestionable y su aportación al desarrollo del género imprescindible. Ella es una de las últimas grandes estrellas que escribieron con su baile páginas eternas, creando un lenguaje visual irrepetible, capaz de contar una historia con su danza, trasmitiendo cualquier sentimiento al compás de la música.
jueves, 5 de marzo de 2015
HISTORIAS DE CINE... TAL COMO ERAN... LA MELENA DE RITA
Si hay un apéndice capilar famoso en la historia del Cine asociado a una estrella, esa es sin duda la espesa, pelirroja y ondulada melena de Rita Hayworth, luciendo viva y llena de cadencias en títulos como "Las modelos", "Sangre y arena", "La Diosa de la danza" y sobre todo la mítica "Gilda". Sin embargo como tantas cosas en los años de esplendor de Hollywood, el estilo definitivo con el que se asocia a esta Diosa del Amor, fue creación de los Estudios en un brillante intento de moldear su personalidad y fotogenia ante las cámaras.
Cuando llegó a la Meca del Cine como una danzarina española aspirante a estrella llamada Margarita Carmen Cansino, su belleza se veía poco refinada y sus facciones endurecidas por el abrupto nacimiento del pelo que empequeñecía su rostro. Los "hacedores" de milagros de Hollywood pusieron la maquinaria en marcha haciendo que la joven se sometiese un doloroso tratamiento de electrodepilación mediante el cual se le ensanchó la frente y acentúo el pico del pelo, proporcionándole unos rasgos más serenos y atractivos. La maniobra concluyó tiñendo su magnífica cabellera con la encendida tonalidad del fuego que avivaría la pasión de sus más célebres personajes. Aún cuando fuese retratada en blanco y negro el brillo caoba que adornaba su melena se intuiría como reflejo de la pecaminosa moral de sus protagonistas.
Con esta imagen definitiva apareció en su primer papel importante, aunque secundario, en el filme de aventuras en blanco y negro "Sólo los ángeles tienen alas" junto a Cary Grant y lució cautivadora con todo el esplendor del Thecnicolor como la Doña Sol que somete bajo su influencia sexual al torero interpretado por Tyrone Power en "Sangre y arena", el título que la convirtió en uno de los sex symbol más famosos de la pantalla, basado en la novela del escritor Vicente Blasco Ibáñez.
Tal fue la identificación de la actriz con esta imagen, que cuando años después su entonces marido Orson Welles cometió "el sacrilegio" de cortarle el pelo y teñirlo de rubio para "La dama de Shanghai", los directivos de la Columbia se echaron a temblar pensando que aquella osadía terminaría con la carrera de su más importante estrella. Sin embargo en un prodigio de renacimiento Rita lució más hermosa que nunca, grabando una vez más rostro inmortal en la historia del Cine y en los corazones encendidos del espectador.
Cuando llegó a la Meca del Cine como una danzarina española aspirante a estrella llamada Margarita Carmen Cansino, su belleza se veía poco refinada y sus facciones endurecidas por el abrupto nacimiento del pelo que empequeñecía su rostro. Los "hacedores" de milagros de Hollywood pusieron la maquinaria en marcha haciendo que la joven se sometiese un doloroso tratamiento de electrodepilación mediante el cual se le ensanchó la frente y acentúo el pico del pelo, proporcionándole unos rasgos más serenos y atractivos. La maniobra concluyó tiñendo su magnífica cabellera con la encendida tonalidad del fuego que avivaría la pasión de sus más célebres personajes. Aún cuando fuese retratada en blanco y negro el brillo caoba que adornaba su melena se intuiría como reflejo de la pecaminosa moral de sus protagonistas.
Con esta imagen definitiva apareció en su primer papel importante, aunque secundario, en el filme de aventuras en blanco y negro "Sólo los ángeles tienen alas" junto a Cary Grant y lució cautivadora con todo el esplendor del Thecnicolor como la Doña Sol que somete bajo su influencia sexual al torero interpretado por Tyrone Power en "Sangre y arena", el título que la convirtió en uno de los sex symbol más famosos de la pantalla, basado en la novela del escritor Vicente Blasco Ibáñez.
Tal fue la identificación de la actriz con esta imagen, que cuando años después su entonces marido Orson Welles cometió "el sacrilegio" de cortarle el pelo y teñirlo de rubio para "La dama de Shanghai", los directivos de la Columbia se echaron a temblar pensando que aquella osadía terminaría con la carrera de su más importante estrella. Sin embargo en un prodigio de renacimiento Rita lució más hermosa que nunca, grabando una vez más rostro inmortal en la historia del Cine y en los corazones encendidos del espectador.
viernes, 27 de febrero de 2015
FILMOTECA CLÁSICA... "LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ" (1939) VICTOR FLEMING
Es sin lugar a dudas el clásico entre los clásicos y la película que más y mejor habla de cine, reuniendo todas las virtudes del séptimo arte. En las controvertidas listas de los cien mejores filmes de la historia, se encuentra invariablemente ocupando los primeros puestos, y es que el poder de sus imágenes sigue atrapando, la fuerza de sus interpretaciones sigue sorprendiendo y la magia de su música sigue hechizando como una llave que abre la puerta a la fábrica de los sueños. Una obra maestra absoluta amada por millones de personas, que hizo historia desde el momento de su estreno, fruto de la colaboración de algunos de los mejores talentos del Hollywood de la edad dorada, bajo la batuta del productor David O´Selnick, máximo responsable del proyecto. La producción del filme se convirtió en una obsesión personal para O´Selnick, volcando en ella los mayores esfuerzos y toda su experiencia en el mundo del cine. Su visión comercial convirtió a la película en uno de los estrenos más esperados de la historia, gracias a una hábil maniobra publicitaria con la que se lanzó a la búsqueda de la protagonista por todos los estados de América, haciendo que toda la industria y prensa especializada hablase del filme durante todo el rodaje.
Para el codiciado papel de Scarlett O´Hara se realizaron pruebas a casi todas las actrices de entonces, no hay más que fijarse en la lista de ilustres damas que aspiraron a interpretar al personaje: Lana Turner, Susan Hayward, Frances Dee, Joan Bennett, Joan Crawford, Bette Davis, Katherine Hepburn, Jean Arthur, Joan Fontaine y Paulette Godard entre otras. Esta última estuvo a punto de pisar "la tierra roja de Tara", pero un inesperado giro de los acontecimientos decantaron la balanza por una desconocida actriz inglesa llamada Vivien Leigh. El filme había comenzado a rodarse sin tener aún a la protagonista, las primeras escenas por motivos de producción fueron las del incendio de Atlanta. Durante las tomas, se cuenta que el hermano del productor se acercó a este con Vivien del brazo aureolada por las llamas, diciéndole "Genio, aquí tienes a tu Scarlett". Cierta o no la anécdota sirve para alimentar la leyenda de un título en el que todo forma ya parte de la cultura sentimental del siglo XX. Lo cierto es que después de ver el soberbio recital de Vivien en la película, cualquier otra Scarlett es impensable. Pocos personajes han quedado tan asociados a una actriz, despertando una fascinación tan poderosa como este.
Lo mismo puede decirse del único Red Butler imaginable, imposible encontrar un actor que encaje mejor con el carismático cinismo del personaje que Clark Gable. Sin embargo Gable aceptó el papel poco menos que obligado por su productora, la Metro Goldwyn Mayer, que quería a toda costa buscar su participación en el que era a todas luces el mayor proyecto realizado hasta la fecha. En una encuesta lanzada a la opinión pública, los espectadores eligieron a Gable por votación popular, pero el actor se negaba a interpretar a Red alegando que la novela era un éxito tan grande que el público tendría una idea preconcebida del personaje, lo que sin duda le haría fracasar. Además tenía claro que su papel estaría supeditado al de la protagonista, alma absoluta de la historia. Para convencerlo la Metro le ayudó costeando los gastos de su divorcio, para que pudiera contraer matrimonio con la mujer de su vida Carole Lombart. Tras el estreno su magnífica creación de Red Butler le hizo ganar la inmortalidad, afianzando su posición como el mito masculino por excelencia.
Junto a la pareja protagonista, otro dúo de lujo. La encantadora Olivia de Havilland obtuvo un triunfo personalísimo, con su interpretación de Melanie Hamilton. Pocas actrices hubieran podido dar tanta profundidad a un personaje en principio tan plano, al que sin embargo Olivia dotó de calidez y personalidad, sin desposeerlo de las cualidades presentes en la novela. Para el personaje de Ashley, el amor imposible de Scarlett, se eligió al formidable Leslie Howard, que con su talento salvó uno de los principales lastres de la película, ya que el actor británico de 46 años era demasiado mayor para interpretar al juvenil y soñador Ashley Wilkes. Howard se mostraba reticente a participar en la película, declaró que con su peluca rubia le harían parecer "el portero gay de un club londinense". Selnick se comprometió en convertirle en productor de su siguiente filme como protagonista "Intermezzo" junto a una reciente llegada llamada Ingrid Bergman, entusiasmado con el proyecto, confirmó su participación en el filme.
Aunque la película está firmada por Victor Fleming, el director inicialmente elegido fue George Cukor, amigo personal de Selnick y experto en la dirección de actrices, pero parece ser que el estilo artesanal y delicado de Cukor disgustaban profundamente al productor que pensaba le restaban ritmo y vistosidad a la cinta, ocasionando su despido. Fleming rodó aproximadamente un 50% del filme, siendo concluido entre otros no acreditados por Sam Wood.
El coste final del filme rondo los cuatro millones de dólares, convirtiéndose en la película más cara rodada hasta ese momento. Sin embargo recaudó cerda de 400 millones en todo el mundo, cifra que permaneció imbatible durante décadas. Aún a día de hoy si se ajustase la inflacción, seguiría permaneciendo como el título más taquillero de todos los tiempos.
El éxito de la cinta culminó en la ceremonia de los Oscar de 1939, logrando nada menos que diez estatuillas, récord absoluto que no sería superado hasta la llegada de "Ben-Hur" veinte años después. Entre los premios obtenidos se contaban el de mejor actriz (Vivien Leigh), mejor película, mejor director (Fleming), mejor actriz secundaria (Hattie Mc Daniel, primera actriz de color en ganar una estatuilla), mejor guión, mejor montaje, mejor fotografía en color, mejor decoración y mejor dirección artística. David O´Selnick recibió un Oscar honorífico fuera de concurso como productor.
Un título imprescindible para entender y valorar la magia del Cine...
martes, 24 de febrero de 2015
MIS ESTRELLAS FAVORITAS... MARÍA MONTEZ
Nunca fue nada parecido a una actriz... María fue la suprema Sultana del artificio y una de las reinas de la serie B americana. Su éxito se justifica únicamente dentro del contexto en el que se desarrolló su carrera. Ella y la Universal tiñeron de rabioso colorido la negrura de un Mundo en guerra, ayudando a soñar al espectador con reinos de fantasía iluminados por su belleza. Durante la segunda guerra mundial, el ciclo de aventuras arrevistadas de María fueron un elemento de evasión fundamental para el público de la retaguardia, concluyendo tan pronto la contienda dio fin.
Dominicana de ascendencia española, protagonizó inocentes espectáculos coloreados, llenos de americanos disfrazados de árabes teñidos de chocolate, desiertos de plástico y argumentos fotocopiados, en los que de forma invariable era acompañada por el simpático y diminuto Sabú, el fornido Jon Hall y el exótico Turhan Bey. Los roles de sus principales títulos hablan por si solos... Fue la bailarina Scherezade de "Las mil y una noches", la princesa Tahia en "La salvaje blanca", la princesa Amara de "Alí Babá y los 40 ladrones", la reina Naila en "Sudan" y las gemelas Naja y Tollea en "La reina Cobra", una de las más delirantes de toda la serie e irresistible monumento Kitsch.
Le llamaron " La reina del Technicolor", ningún otro nombre más merecido, sin embargo lució mas hermosa que nunca en el filme en blanco y negro "La Atlántida", junto a su esposo Jean Pierre Aumont, donde era Antinea la soberana de aquella mítica civilización. Aparecía bella y clásica como una estatua, sin que su interpretación se notase por ningún lado.
Una vez pasó la moda de sus aventuras exóticas fue desterrada a Europa, donde intentó una segunda carrera al reclamo de su antigua fama, pero su prematura muerte con solo 39 años truncó cualquier posibilidad. Falleció en la bañera a consecuencia de un fallo cardiaco, mientras se sometía a uno de los baños calientes que tomaba para controlar su peso.
Hoy en día es poco más que un bellísimo rostro de tarjeta postal para coleccionistas, pero hubo un tiempo en el que su majestuosa belleza gobernó en la pantalla desde las cadenciosas notas de un cuento Oriental, creando un estilo que fue seguido por otras odaliscas del cine, entre ellas Yvonne de Carlo en sus inicios, la magnífica pelirroja Maureen O´Hara, o la seductora Debra Paget.
CON ACENTO ESPAÑOL... EL INESPERADO BOOM DE "EL ÚLTIMO CUPLÉ" (1957) JUAN DE ORDUÑA
A veces los mayores éxitos son fruto de un conjunto de afortunadas casualidades que hacen que de manera inesperada el público enloquezca con un fenómeno y lo sitúe en la historia por encima de otras consideraciones artísticas. Este es el caso de "El último cuplé" una de las películas más significativas e influyentes en la historia del cine español. Un filme que marcó un antes y un después, no solo para una mujer, sino que se alzó como un fenómeno sin precedentes en la industria española, haciendo que toda la cinematografía nacional se moviese en torno a su impacto durante más de una década.
Inicialmente nadie creía en las posibilidades de este folletín con la historia del cuplé como fondo. En los años cincuenta el cuplé era un género muerto y olvidado, con lo que el director Juan de Orduña anduvo mendigando por todas las productoras de la época buscando financiación para el proyecto. Hubo un intento de co-producción con Italia que no llegó a fructificar, por lo que finalmente se decidió a producir el mismo la película con la ayuda de su hermano, aunque cedería la distribución a Cifesa, que haría una auténtica fortuna ante el inesperado éxito de la cinta.
El guión debido a José Mª Arozamena, contaba con todos los tópicos del melodrama más desmelenado, desde la ascensión a la cumbre de la humilde muchacha convertida en estrella de la canción, hasta el descenso a los infiernos ante el fracaso personal de la mujer. Todo ello salpicado por más de una veintena de canciones, once de ellas interpretadas por la protagonista, que hacían avanzar la historia apostillando por lo general los sentimientos y pasiones planteados por el argumento.
El rodaje se realizó en Barcelona, utilizándose el escenario del Liceo en varias escenas y con la participación de sus coros en diversos números de la película.
Pero "El último cuplé" es ante todo el nacimiento de una estrella que alcanzó categoría de Mito. Vista hoy no se justifica su impacto sin la presencia de su protagonista Sara Montiel. Parece ser que para encarnar a María Luján, Juan de Orduña quería contar inicialmente con Juanita Reina, uno de sus descubrimientos cinematográficos, que rechazó el papel por considerarlo demasiado osado para su estilo e imagen pública. Posteriormente pensó en Imperio Argentina y Carmen Sevilla, pero seguramente ambas estrellas tenían un caché muy por encima del que Orduña podía ofrecerles por su participación en la película. Entre tantas conjeturas lo cierto es que había tenido un primer contacto con Sara Montiel en 1955, cuando esta había regresado a España con su madre para visitar a su familia. Sara vivía por aquel entonces en EEUU, donde había iniciado una breve carrera como co-star con títulos importantes como "Veracruz" (1954), pero en nuestro país era prácticamente una desconocida, desde que partió para México en 1950. Finalmente el director llega a un acuerdo con la actriz, aunque esta debe pagarse el pasaje hasta Madrid, ya que el dinero obtenido por Orduña es el justo para realizar la película.
Sara daría vida a la protagonista, pero no sería ella quién interpretaría los números musicales, para ello estaba previsto contratar a una gran cantante de aquellos años, según unos Concha Piquer, según otros Lilián de Celis, pero en el último momento la artista prevista se echó para atrás haciendo que Orduña le pida a la propia Sara que ponga voz a los viejos cuplés. Fue la locura...
El estreno se llevó a cabo en el madrileño Cine Rialto en Mayo de 1957 para cubrir la cuota de pantalla que exigía la exhibición de dos películas españolas por una americana, aquel año la expectación se centraba en torno a la película "Fantasía" (1942) de Walt Disney. Sin embargo de forma sorprendente desde su presentación la película obtiene un éxito clamoroso. Las mismas personas que acababan de verla por la tarde, se ponían en la cola para comprar entradas por la noche, haciendo que se mantenga en cartel durante un año entero, mientras que "Fantasía" ha de pasar a estrenarse en otro local. El presupuesto final del filme rondó los ocho millones de pesetas, solo en el local de su estreno llegó a superar los quince millones de recaudación y cerca de 150 millones de pesetas en todo el mundo, convirtiéndose en el filme más taquillero del cine español hasta ese momento.
Sara Montiel no pudo asistir al estreno al encontrarse de nuevo en Hollywood donde había contraído matrimonio con el director Anthony Mann. Se había marchado sin ninguna nostalgia de España. Lo único que recordaba de la película era la pobreza de medios con que fue rodada, la imposibilidad de repetir escenas por falta de celuloide, vestidos de papel y continuos parones en el rodaje con el fin de obtener financiación para poder terminar la cinta. Es su representante Enrique Herreros quién le pone al corriente del fenómeno a través de una conferencia telefónica. A su regreso a Madrid Sara es recibida en honor de multitudes, colapsando con su presencia el tráfico de la capital. A partir de entonces, nunca más regresaría a Los Ángeles, desarrollando el resto de su carrera en España con éxitosas co-producciones que no solo la convirtieron en la mayor estrella de habla hispana, sino que hicieron de ella una mujer muy rica, ya que la actriz llegó a percibir un millón de dólares de la época por cada una de sus participaciones en el futuro. Los siguientes títulos de la estrella harían la fortuna de los productores, siendo exhibidos con gran éxito en todo el mundo.
La inevitable censura de la época calificó al filme como "altamente peligroso". Los guardianes de la moral patria, empeñados en salvar las almas de los españolitos de a pie, consideraban el cuplé y sus letras llenas de dobles sentidos algo pecaminoso, así como la carnal imagen de la Montiel, que hubo de pasarse la película tapando muslos y escotes para que no retirasen la cinta, por no hablar de los famosos besos "a boca abierta" que la estrella propinaba a sus galanes. Incluso hubo de modificarse el argumento, ya que originalmente la protagonista, cansada y destruida terminaba suicidándose. Pero la censura no consintió tal cosa, ya que el suicidio era considerado un pecado mortal y un mal ejemplo moral, haciendo que muriese de un ataque al corazón ante el reencuentro emocionado con su público tras años de separación...
El impacto causado por la película trajo consigo un aluvión de títulos de idénticas características y un revival por "La Belle Epoque" que llegaron a colapsar la producción nacional. Todas las cantantes del momento incorporaron el cuplé a su repertorio desde Nati Mistral a Imperio Argentina, pasando por Marujita Díaz o Mikaela, hasta la mismísima Lola Flores haría un cameo como cupletista en "Las de Caín" (1957), interpretando "a su manera" el cuplé "Los amores de Ana".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








