sábado, 18 de julio de 2015

MIS ESTRELLAS FAVORITAS... BARBARA STANWYCK


Sin duda es una de las grandes Damas de la pantalla. Pertenece a una estirpe de mujeres fuertes, hechas a sí mismas que consiguieron imponerse en un mundo de hombres y gobernarlo. Actrices como ella, Bette Davis, Irene Dunne o Katherine Hepburn dieron catergoría a la interpretación cinematográfica, entonces denostada en favor de la teatral. Ellas son el icono, el ejemplo a seguir por todas las actrices que llegaron después.

Aunque tenía cierto ictus de dureza en el rostro que podía hacerla parecer algo antipática, parece ser que era una mujer extraordinariamente afable y tanto sus compañeros como la industria adoraban trabajar con ella. Esa misma rigidez unida a su carácter decidido y emancipado y su amistad con la colonia gay de Hollywood, hicieron correr el bulo sobre su posible lesbianismo, algo que nunca llegó a ser probado y que pertenece más a la crónica rancia de una sociedad que no admitía personalidades modernas y adelantadas a su tiempo como la de Miss Stanwyck. Quizás en un corte de mangas a la rumorología sobre su persona Barbara interpretó a una de las primeras lesbianas declaradas en la historia del Cine, fue en la escandalosa adaptación de la obra de Tennessee Williams "La gata negra" dirigida por Edward Dmytryk en 1962. Para los curiosos estuvo casada en dos ocasiones, ambas con actores, el segundo de ellos fue el lindo Robert Taylor que parece ser dejó tal huella en ella que jamás volvió a contraer matrimonio tras su divorcio.

Como ocurre con este tipo de personalidades sus inicios no fueron fáciles. Nacida en el seno de una familia muy humilde, tras la muerte de su madre y el abandono del hogar por parte de su padre, pasó su niñez y adolescencia entre familias de acogida. Ejerció distintos oficios hasta alcanzar su oportunidad en la escena, si bien entró en este mundo por la puerta de atrás, haciendo de corista en espectáculos frívolos y arrevistados, al aparecer bastante ligera de ropa. La actriz Jessica Lange, admiradora de la estrella, declaraba en un homenaje que la Academia rindió a esta, que siempre que su ánimo decaía a los inicios de su carrera, recordaba que Barbara había sido durante mucho tiempo "el tercer candelabro a la derecha" y esto le ayudaba a no tirar la toalla.

Llegó al cine con el advenimiento del sonoro, logrando sus primeras oportunidades importantes de la mano del gran Frank Capra, que la convirtió en una de sus actrices favoritas en títulos como "Amor prohibido" (1932), "Mujeres ligeras" (1930), "La amargura del General Yen" (1933) o "Juan Nadie" (1941). Demostró su talento para la comedia en dos obras maestras del género, "Las tres noches de Eva" (1941), donde traía por la calle de la amargura a un infeliz Henry Fonda, y la deliciosa "Bola de fuego" (1941), donde era la amante de un gánster que para ocultarse de la policía se introduce como un torrente sexual y descarado en la vida de unos encantadores profesores que elaboran una enciclopedia, liderados por un sensacional Gary Cooper que irremediablemente cae en brazos de la seductora.

Inmortalizó su presencia en el "cine negro" con dos títulos fundamentales "Perdición" (1944), una de las malvadas mas despiadadas de la historia que lleva al crimen y a la autodestrucción a un agente de seguros interpretado por Fred Mcmurray y "El extraño amor de Martha Ivers" (1946), otra arpía que maneja a su antojo a un pusilánime Kirk Douglas. Estuvo igualmente magnífica como la esposa postrada en cama que recibe una llamada avisándole de que va a ser asesinada esa noche en "Voces de muerte" (1948), consiguiendo un retrato formidable de la angustia que le valió un nominación al Oscar a la mejor actriz de aquel año.

Pisó con igual autoridad las praderas del Far West en filmes como "Annie Oakley" (1935), "Unión Pacífico" (1939) o "La reina de Montana" (1954). Pero a pesar de contar con una carrera larga y variada con más de 80 títulos a sus espaldas, sin duda su recuerdo está principalmente asociado al ciclo de lo que se dió en llamar "cine para mujeres". Soberbios melodramas, en los que interpretó esposas, madres y amantes firmes, regias, apasionadas, enfrentadas a vidas complicadas en películas como "Mi reputación" (1946), "Mundos opuestos" (1949), "Su gran deseo" (1953) o "Stella Dallas" (1937), uno de sus filmes más conocidos y soberbio recital interpretativo. La escena final en la que la protagonista contempla desde la calle de forma anónima la boda de su única hija, a la que había dedicado toda su vida, con un joven de la buena sociedad, es una de las cumbres del melodrama americano y su paseo por las calles con el rostro emocionado pero satisfecho por el resultado de su sacrificio como madre, la coloca en el lugar de las grandes actrices de la época dorada.

Falleció en 1990, a los 82 años, a consecuencia de una enfermedad cardíaca. Nunca obtuvo ningún Oscar, aunque fue nominada en cuatro ocasiones a estos galardones. Avergonzada de su miopía la Academia de Hollywood le concedió uno a título honorífico en 1981, aunque no necesitase tal distinción, ya que con su trabajo ante las cámaras había entrado en la galería de los inmortales por derecho propio, convirtiéndose en uno de los mitos del Séptimo Arte, formando parte de su mejor historia en imágenes eternas... 

martes, 14 de julio de 2015

CON ACENTO ESPAÑOL... "LA VERBENA DE LA PALOMA" (1935) BENITO PEROJO


En los años inmediatamente anteriores a la guerra civil, durante la segunda república, la industria cinematográfica española alcanzó las cotas más altas de entretenimiento conseguidas hasta entonces, dando a nuestro cine entidad propia. El enorme éxito de distintas cintas de carácter popular, especialmente las protagonizadas por Imperio Argentina, la mayor estrella del momento, colocaron la industria de cine española a la cabeza del mercado hispano parlante.

En esa línea de cine popular, dotado de una dignísima calidad y sabiduría cinematográfica, se encuentra esta versión de una de las zarzuelas más populares del repertorio "La verbena de la Paloma". Dirigida por Benito Perojo, uno de los pioneros de nuestro cine, constituye uno de los mayores éxitos del periodo republicano y uno de los primeros y casi únicos filmes auténticamente musicales rodados en nuestro país, en el que todos los números se insertan con tal acierto que consiguen dar una continuidad al relato, sin interrumpir en ningún momento la historia, como solía ocurrir en este tipo de filmes, en los que la acción se frenaba para que la estrella del momento luciese sus facultades canoras, deleitando al público con sus cantes y bailes totalmente ajenos al argumento.

Desde el periodo del mudo la zarzuela, como parte de la tradición escénica de nuestro país, fue fuente de inspiración para productores y directores, que adaptaron aún sin música títulos tan populares como "Maruxa", "La Revoltosa" o "Gigantes y cabezudos". Incluso "La verbena de la Paloma" tuvo una primera versión en 1921 dirigida por José Buchs conociendo ya por entonces un gran éxito, y en la que el posteriormente famoso director Florián Rey interpretaba el papel de Julián, protagonista masculino de la obra.

Se hacia inevitable que con el advenimiento del sonoro la producción musical española se viese inundada de títulos zarzueleros. Así vieron la luz "Carceleras" (1932), primer filme español completamente "hablado y cantado" como se anunciaba por entonces, "Doña Francisquita" (1934), "La reina mora" (1936), "La Dolorosa" (1934) o "El gato montés" (1936), entre otras. Pero sin duda alguna la más popular de todas fue esta "Verbena" de Perojo producida por Cifesa y protagonizada por un elenco de estrellas muy populares en su tiempo. Desde su inicio fue concebida como una de las mayores producciones rodadas hasta el momento en nuestro país, reivindicada como tal por la crítica moderna a principios de los años 90 del siglo XX. Da idea de ellos los espectaculares decorados construidos en los estudios Cea de Ciudad Lineal, que reproducían todo el sabor del Madrid castizo en el que se desarrolla la historia. Hubo incluso una escena, perdida hoy día, que en el original fue rodada en Technicolor.

El filme de Perojo es sin lugar a dudas de una calidad brillante y en él se observa una evolución técnica y artística que el cine español venía desarrollando desde unos años antes. La cámara se mueve con soltura sorteando las limitaciones del primitivo sistema de sonido que limitaba la movilidad, consiguiendo una obra plenamente cinematográfica que conserva toda la esencia de la obra original, sin dejarse influir por su procedencia escénica. Para la escena de las famosas seguidillas "Por ser la Virgen de la Paloma" se construyo una calle de más de 500 metros por las que circulaba un tranvía tirado por caballos en el que estos avanzaban al son de la popular música de Bretón, en un alarde de montaje por parte del director, que proporciona a la película de un ritmo magnífico que marcó el tono de la película.

Pero principalmente la obra se beneficia de un reparto excepcional, en el que figuran algunas algunas de las estrellas más populares de la época. Al frente del reparto el cómico Miguel Ligero como el boticario Don Hilarión, que se convertiría en adelante en una de sus especialidades tanto en cine como en teatro. El echo de que en una de las más célebres grabaciones discográficas de esta zarzuela el cómico madrileño fuese elegido para interpretar este rol, da una idea de la identificación que se produjo entre el actor y el personaje. Siendo en adelante uno de sus papeles más recordados.

La castiza Susana es interpretada por la estupenda actriz-cantante Raquel Rodrigo, conocida en su día como "la novía de España". Su agradable timbre de soprano y su belleza latina la hacían la interprete ideal de la multitud de comedias musicales y zarzuelas rodadas durante esos años. Su estrella brilló muy alto aunque tras la guerra civil su carrera fue perdiendo interés hasta caer prácticamente en el olvido. Hoy en día su fama sobrevive principalmente por su participación en este filme.

El galán Roberto Rey, se luce como el celoso y apasionado Julián, cuya gallardía y agradable voz de barítono, le convirtieron en el acompañante ideal de lindas y canoras damas de los años 30, desde Antoñita Colomé a Estrellita Castro.

La tiple Selica Pérez Carpio, figura mítica del teatro lírico español, integrante del famoso Teatro de Apolo, cuna del género chico, aparece como la Señá Rita en la que sería su única intervención en la pantalla. El reparto se completa con la característica Dolores Cortés como la Tía Antonia, la simpática Charito Leonís como Casta y Rafael Calvo como El Tabernero. Todos ellos sensacionales.

"La verbena de la Paloma" conoció un remake en 1963 dirigido por José Luis Sáenz de Heredia, que si bien realizó una obra muy personal, estuvo muy por debajo de su predecesora en cuanto a frescura, ritmo y calidad. Este título estuvo protagonizado por Concha Velasco y Vicente Parra como Susana y Julián y el célebre Miguel Ligero, que una vez más fue elegido para interpretar a su inolvidable Don Hilarión.

Una obra merecidamente reivindicada para entender la historia y evolución de nuestro Cine.

lunes, 22 de junio de 2015

MIS ESTRELLAS FAVORITAS... GRACE KELLY



Antes de convertirse en princesa y gobernar como su Serenísima alteza Gracia de Mónaco en la prensa del corazón de todo el mundo, la bellísima Grace Kelly había irrumpido en el mundo del celuloide, aportando a la década de los cincuenta toneladas de elegancia y distinción cubriendo un apartado único... Pocas actrices consiguieron tanto con una carrera tan corta, ingresando en el imaginario de Hollywood y del siglo XX.

Es una de las indiscutibles Diosas del amor de la pantalla, aunque no se ganó este título de un modo carnal, ni evidente, sino más bien a través de un erotismo distante y refinado de modelo de alta costura. Además siempre sugirió un Ser pensante y a decir de sus compañeros de trabajo, una persona cordial y muy simpática.

Tubo un prometedor arranque en títulos importantes como "Sólo ante el peligro" (1952) o "Mogambo"(1953), sin embargo su imagen cinematográfica aparecía aún desdibujada y desprovista de especial interés más allá de una fotogenia evidente. Tuvo que llegar "el mago del suspense" para sacar el máximo partido de su talento y dotar a este diamante rubio de un erotismo estremecedor en su única película en 3 D "Crimen perfecto" (1954). Hitchcock fue el director que mejor supo tratar su imagen y el responsable de que en tan poco tiempo alcanzase un estatus estelar de primer orden. Sus dos siguientes títulos a sus órdenes, "La ventana indiscreta" (1954) y "Atrapa a un ladrón" (1956) le hicieron ganar la inmortalidad.

Sin embargo el prestigio dramático no llegó a través del glamour característico de sus más célebres papeles sino mediante un título realista, "La angustia de vivir". Su interpretación de la sufrida esposa de un actor alcohólico con el rostro de Bing Crosby, le valió el Oscar a la mejor actriz de 1954 arrebatándole el galardón a la mismísima Judy Garland que daba aquel año un soberbio recital en "Ha nacido una estrella".

Revalidó su clase y finura así como la adoración de público e industria con sus dos últimas películas "Alta sociedad" (1956), versión en clave musical de la magnifica "Historias de Filadelfia", y "El Cisne" (1956), título premonitorio en el que interpretaba a una princesa que se ve obligada a elegir entre el amor y el deber, aceptando su destino con la entereza de su noble estirpe.

Si su carrera hasta este punto había sido como un cuento, ella se apresuró a ponerle el final feliz enamorándose de un príncipe europeo y desposándose con él, como en cualquier opereta al uso. El cine lloró su pérdida y la pantalla quedó huérfana de uno de sus rostros más populares y personales. Aunque en su nuevo cargo las cámaras no dejaron de mostrar y perseguir cada minuto de su vida pública y privada, proyectando una imagen de mujer realizada y satisfecha, aunque al parecer como princesa de Mónaco vivió horas amagas al ver limitado su temperamento rebelde y apasionado en pos de las obligaciones de su cargo público, que le impidieron entre otras cosas volver al cine como era su deseo para interpretar una vez más a las órdenes de Hitchcock, a la cleptómana frígida de "Marnie, la ladrona" (1964), ante la imposibilidad de contar con su rubia fetiche el director británico replico su imagen en la rubia Tippi Hedren, cuyo pasado como modelo aportaba parte del estilo Grace, aunque desde una perspectiva mucho menos interesante.

Como es harto conocido, el cuento finalizó de forma dramática cuando la princesa murió en un accidente de tráfico a los 52 años. El mundo entero lloró la perdida de uno de sus iconos más célebres y el cine rescató toda la memoriabilia de una actriz que llegó a reinar en los corazones del espectador con el mismo porte y nobleza que la sostuvieron como soberana ideal de un cuento de hadas soñado a través de la imaginación popular. Aún hoy día Grace es recordada en ambas facetas con el cariño y el respeto de las grandes estrellas inmortales.

domingo, 31 de mayo de 2015

FILMOTECA CLÁSICA... ¿QUÉ FUE DE BABY JANE? (1962) ROBERT ALDRICH


Excelente filme de terror psicológico que no es sino un escalofriante retrato de la frustración y la soledad, magníficamente dirigido por Robert Aldrich y protagonizado por Bette Davis y Joan Crawford, ambas en estado de gracias y odiándose tanto entre ellas como las protagonistas de la cinta.

Cuenta la historias de dos hermanas, antiguas estrellas de cine, muñecas rotas y olvidadas por la industria. Ambas viven confinadas en un desolado caserón, en el que una de ellas inválida por un accidente de tráfico, sufre todo tipo de vejaciones por parte de la otra, aunque que las cosas no son siempre lo que parecen... En un excelente golpe de efecto al final de la película la trama da la vuelta y descubre al espectador que ni la bondad de una es tan abnegada, ni la maldad de la otra tan irracional.

Tanto Bette como Joan se llevaron a matar durante todo el rodaje, haciendo del mismo un infierno para el director y el equipo, lo que derivó en unas interpretaciones espeluznantes, aunque por las características del personaje destaque especialmente la de Bette, auténtica máscara del horror y la degradación, que le valió una nominación al Óscar a la mejor actriz del año. Cuando la prensa le preguntó a Davis por el argumento, esta en uno de sus alardes de ingenio contestó: "Es lo de siempre, Bette la loca y Joan la zorra..." En algunas escenas incluso llegaron a lesionarse físicamente. La secuencia en la que Bette maltrata a su hermana, esta dio a Joan "accidentalmente" en la cabeza, teniendo que recibir puntos de sutura. La Crawford se vengó llenando sus bolsillos de pesas para la secuencia en la que Davis tenía que arrastrarla por el piso, haciendo que el esfuerzo de la otra fuera imposible. El cine una vez más imitaba a la vida...

El director Robert Aldrich nos ofrece una película dura, adulta, muy diferente al habitual cine de Hollywood de la época, no se molesta en decorar las cosas, ni en disimular la fealdad de los personajes. En un guiño macabro colocó a dos auténticas reinas del cine clásico, en cierto modo ya casi olvidadas por las nuevas generaciones, en los papeles de dos Divas abandonadas por el sistema. Ofrece un retrato estremecedor no exento de cierta ternura, como doce años antes hiciera el maestro Billy Wilder en "El crepúsculo de los Dioses" (1950) con Gloria Swanson.

El éxito de la película propició un subgénero dentro del terror denominado "Grand Guignol", consistente en colocar viejas glorias del pasado en historias oscuras y llenas de desequilibrios mentales. La propia Bette repitió el cliché en "Canción de cuna para un cadáver" (1964), "Su propia víctima" (1964) o "A merced del odio" (1965), en los que se encasilló a si misma de tal modo que estuvo a punto de agotar su carrera.

La cinta recibió el Oscar al mejor vestuario en blanco y negro, siendo nominado a los premios correspondientes a la mejor actriz (Davis), mejor actor secundario (Victor Buono) y mejor fotografía en blanco y negro.

viernes, 29 de mayo de 2015

CON ACENTO ESPAÑOL... "CARMEN, LA DE TRIANA" ANDALUCÍA CON ACENTO ALEMÁN...


"Carmen, la de Triana" (1938) es una de las obras mejor terminadas del tandem Imperio Argentina-Florián Rey, el binomio actriz y director que dio al cine popular español sus mayores éxitos, logrando una proyección no alcanzada hasta entonces por nuestra cinematografía.

Tras el arrollador triunfo de "Morena Clara" (1936) y debido al estallido de la guerra civil española, Florián e Imperio viajan a Francia para rodar una versión musical de "La casta Susana", pero a consecuencia del conflicto bélico el proyecto se va retrasando hasta hacerse imposible de realizar. Encontrándose en París y sin trabajo, el matrimonio se traslada a La Habana donde Imperio es contratada para actuar en un teatro de la capital. Durante su estancia en Cuba reciben un telegrama desde Alemania en el que el propio Goebbels, ministro de propaganda del tercer reith, les invita a rodar una película en su país poniendo todos los medios a su servicio.

La pareja acepta el proyecto y cual es su sorpresa que a su llegada a Alemania son recibidos en audiencia privada por el propio Hitler, que se confiesa gran admirador de la artista española y hace los más encendidos elogios hacia su trabajo. Goebbels les propone realizar una versión de "Lola Montes", la amante de Luis II de Baviera, el rey loco, adaptada al clima político de la Alemania de la época, en la que la protagonista se enamoraría de un oficial de las juventudes nazis, en lugar del estudiante revolucionario del original. Ambos declinan el proyecto, alegando que solo se sienten preparados para rodar argumentos de neta raíz española. Es entonces cuando Florián propone realizar una versión de la Carmen de Prospero Merimée.

En los estudios berlineses de la UFA, el director se encuentra con todos los medios técnicos de los que carecía en España, sacan un extraordinario partido de ellos. Como ya venía demostrando en sus anteriores realizaciones, Florián poseía un pulso cinematográfico que se adaptaba de manera formidable al cine comercial, consiguiendo obras dignas en las que lo popular no estaba desprovisto de calidad. Magníficamente planificadas están las secuencias del cafetín, en las que los planos de la cantaora se intercalan con los del público, siguiendo de manera perfecta la linea dramática de la historia, o la escena de la seducción en casa de la protagonista con un juego de claro oscuros dominando una secuencia que culmina en un apasionado beso, rodado en un primer plano inolvidable, seguido de un largo fundido que nos sugiere la noche de amor vivida entre la gitana y el brigadier.

Una vez más Imperio es el alma de la película, y su esposo se encarga de levantar un monumento a su talento como actriz y cantante, en el cual brilla con luz propia. La estrella ofrece la que quizás sea su mejor interpretación en cine y una de las mejores creaciones de Carmen para la pantalla. A su lado la solidez de dos actores como Rafael Rivelles y Manuel Luna completando el triángulo amoroso en los papeles del militar y el torero.

Los números musicales de la película son una de las bazas fuertes del argumento, insertados con gran sabiduría para ayudar a avanzar la historia, aparte de permitir el lucimiento de la protagonista, a excepción de la plegaría que Carmen canta ante el féretro del torero que desinfla el dramatismo obtenido a través de unos efectos visuales de indudable belleza. Aún así números como "Los piconeros", "Antonio Vargas Heredia", "Carceleras del puerto" o "Triana" permanecen frescos e inmortales en la memoria de todo aficionado a la copla y al exquisito gusto de Imperio Argentina como cantante.

Paralelamente a la versión española, se rodó otra alemana titulada "Andalusische Nachte" (Noches andaluzas), con idéntica planificación a la de Florián y protagonizada igualmente por Imperio en el que la actriz actuaba y cantaba en lengua germana, junto a actores de esta nacionalidad. Para ello hubo de pasar tres meses con una profesora nativa aprendiendo y perfeccionando el idioma. El talento de la estrella le permitió salir airosa de tan dura prueba. Hoy en día tanto esta versión como las canciones grabadas en alemán, son algunas de las piezas preferidas por los coleccionistas de rarezas.

La película obtuvo en un enorme éxito, sin embargo la participación en este proyecto le produjo no pocos disgustos a la estrella en el futuro, ya que terminada la segunda guerra mundial fue acusada por los sectores progresistas de ser la amante de Hitler e incluso de procesar los ideales nazis. Imperio siempre se defendió de estas acusaciones alegando que ella era una artista y se limitó a trabajar allí donde la contrataron de forma ventajosa, como muchos otros actores exiliados de nuestro país durante la contienda civil.

Una dignísima cinta, imprescindible para conocer y entender la historia de nuestro cine y apreciar el trabajo de algunos de sus pioneros.

jueves, 28 de mayo de 2015

MIS ESTRELLAS FAVORITAS... ERROL FLYNN


Él es el aventurero por antonomasia... Ningún otro actor ha representado con igual fortuna este cliché hasta hacerlo permanecer en el tiempo asociado a su figura. Llegó al mundo del cine con su incandescente dinamismo, sensacional apostura y perfecta sonrisa enmarcada en un perfilado bigotillo y borró con cuatro mandobles el recuerdo de sus precedentes en el mudo, comenzando por la estrella por antonomasia del género Douglas Fairbanks, e imponiendo su trono a perpetuidad. Nadie después de él supo llenar bosques, océanos, ríos y praderas con tanta autoridad.

Antes de dedicarse a la interpretación practicó los más diversos oficios en su Australia natal. Parece ser que el fuego de la aventura corria por sus venas, haciendo gala de una energía incombustible que le llevó a probar suerte como boxeador, minero, marinero, periodista o pescador. Finalmente se decidió a estudiar arte dramático, iniciando una breve carrera como actor teatral, pero su evidente atractivo y envergadura física le abrieron tempranamente las puertas del Cine.

A pesar de no ser un actor académico fue capaz inyectar a sus interpretaciones de una vitalidad que le hizo ser extremadamente eficaz, no solo en terreno de la aventura, donde como ya se ha dicho reinó por derecho propio, sino en alguna comedia menor y algún drama de cierto empaque.

Sin embargo su recuerdo permanecerá eternamente asociado al ciclo de aventuras de la Warner dirigidas en su mayoría por el húngaro Michael Curtiz, junto a una damita de excepción en sus brazos, la dulce y magnifica Olivia de Havilland antes de dar el salto a gran dama de la pantalla con sus melodramas de altos vuelos. La saga empezó con una maravillosa cinta de piratas "El Capitán Blood" (1935) que supuso la revelación de ambos como pareja ideal y culminó con el brillante western "Murieron con las botas puestas" (1941), en el ínterin toda una serie de títulos inolvidables.. "La carga de la brigada ligera" , "Dodge, ciudad sin ley", "La vida privada de Elizabeth y Essex", "Camino de Santa Fe" y muy especialmente la obra maestra de todo el ciclo,"Robin de los Bosques" (1938), título imprescindible a la hora de abordar el género y personaje asociado permanentemente a su memoria. De la veintena de Robin Hood que han adornado la pantalla, ninguno tan real, tan irresistiblemente simpático, tan extraordinariamente entretenido como el de Errol. Él es sin lugar a dudas la auténtica encarnación de Robin de los Bosques.

Sin su encantadora compañera siguió cosechando éxitos en películas como "El príncipe y el mendigo", "El halcón del mar", "Oro, amor y sangre", "San Antonio" o "El burlador de Castilla".

Aunque durante la segunda guerra mundial protagonizó varios filmes de propaganda bélica, algunos de ellos como "Objetivo Birmania" muy populares, al finalizar la contienda sobrevino su declive profesional, debido principalmente al carácter juerguista y vividor del actor, unido a su adicción al alcohol y todo tipo de sustancias que comenzaron a pasar factura de forma alarmante, presentando un galán prematuramente envejecido, de rostro endurecido, en el que era difícil reconocer la frescura y gallardía de sus interpretaciones de antaño. Aún así amparándose en su antigua fama, la industria le siguió eligiendo como la encarnación de héroes famosos en títulos como "El señor de Ballantry", "Kim de la India", "La taberna de Nueva Orleans" o "La isla de los corsarios", donde la estrella salió airoso amparándose en lo que conservaba de su apostura y carisma personal.

Los últimos años de su vida trajeron la imagen de un hombre alcoholizado y decadente, con una leyenda de crápula a sus espaldas que él mismo se encargó de alimentar en su autobiografía "Aventuras de un vividor". Reconocido gran amante, sus escarcéos amorosos fueron piedra de escándalo en la época, se le llegó a juzgar por violación a una menor, aunque finalmente salió libre de cargos. Su reconocida adicción al sexo le llevó a explorar la bisexualidad con algunos de sus compañeros, se dice que entre sus amantes masculinos se encontraban los nombres de Tyrone Power o Truman Capote, incluso se cuenta que David Niven, compañero de piso de la estrella durante su etapa de esplendor en la Warner, le rechazó ganándose su enemistad de por vida.

Falleció víctima de sus excesos con tan solo cincuenta años de edad. Aunque más allá de la imagen de icono sexual que derrochaba su vitalidad a manos llenas en orgías de drogas y alcohol, durante las fiestas privadas de aquel Hollywood prohibido, permanece la leyenda de aquel encantador héroe romántico que iluminaba la pantalla con su sonrisa, derrotando a los más crueles villanos espada en mano para obtener el amor de cierta bella dama prisionera en las almenas de un castillo medieval, influyendo en los sueños adolescentes de generaciones de escolares que ansiaban replicar sus hazañas sin cuento culminadas con un inevitable... "Y vivieron felices para siempre".

lunes, 18 de mayo de 2015

FILMOTECA CLÁSICA... "REBECA" (1940) ALFRED HITCHCOCK


"Anoche soñé que volvía a Manderley"... Es la frase que acompaña uno de los inicios más famosos de la historia del Cine. Basado en la novela de escritora inglesa Daphne du Maurier, fue el primer título rodado en EEUU  por el "mago del suspense" y aunque no sea una de sus títulos más celebrados, constituye uno de los mejores melodramas de misterio jamás realizados, obra cumbre en su género.

Producida por David O´Selnick, el omnipresente productor independiente más famoso de aquellos años, que como de costumbre se inmiscuyó en la producción de manera insoportable, haciendo del rodaje un auténtico infierno para el director, hasta el punto de que este casi llegó a renegar del resultado final. Selnick se embarcó en el proyecto inmediatamente después del clamoroso éxito obtenido con "Lo que el viento se llevó", intentando gobernar aquel barco como lo había hecho con su anterior título, pero un autor tan personal como Hitchcock nunca llevó bien la política intervencionista de los estudios de Hollywood sobre sus obras, ya que sentía limitado su talento y desbordada imaginación en favor de los resultados en taquilla, imponiéndole cambios importantes en los argumentos y finales felices. Como ejemplo en el filme que nos ocupa Rebeca muere de forma absurda al desmayarse sobre unos aparejos de pesca, en lugar de asesinada por su marido como en la novela. Selnick decidió que el público no perdonaría a Maximilam De Winter, interpretado por Laurence Olivier, este crimen a pesar de que la perversidad de su esposa lo justificase, haciendo así al personaje un mártir de los manejos de la malvada Rebeca. La aterradora atmósfera que trae presente de manera continúa y obsesiva este personaje a pesar de que ya esta muerta al comenzar la película y jamas aparezca en ninguna secuencia, es uno de los mayores logros del director inglés en esta cinta. Rebeca es el fantasma en la sombra que mueve el hilo argumental y las emociones de todos los personajes de la historia.

Se inicio un famoso casting para elegir a la "Segunda señora de Winter", casi tan célebre como el de "Lo que el viento se llevó" que incluía algunas de las más célebres estrellas del momento, entre ellas una Vivien Leigh cuyo personalísimo triunfo como Scarlett O´Hara la situaba en un lugar de privilegio en la industria, pero parece ser que una actriz tan temperamental e intensa como Vivien no encajó en absoluto dentro del carácter tímido y reservado de la protagonista. Precisamente estas cualidades fueron las que decantaron la balanza en favor de una principiante Joan Fontaine, ya que Hitchcock vio en ella un candor e inexperiencia frente a las cámaras que venían como anillo al dedo al personaje, convirtiéndose en una de la primeras rubias de hielo fetiche del director, aunque en este caso el gélido erotismo de sus heroínas más famosas, fuese sustituido por la romántica torpeza sexual que Joan transmite durante todo el metraje. Sin embargo Laurence Olivier, protagonista masculino de la cinta, se tomó bastante mal esta elección, ya que Vivian y él eran amantes en aquel momento y quería imponer a su pareja a toda costa, tratando de forma despectiva a Fontaine durante todo el rodaje, lo que hacía que esta se sintiese tremendamente insegura de su actuación. El director alimentó esta circunstancia pensando que esto favorecía la interpretación acentuando la personalidad retraída del personaje. No anduvo muy desencaminado ya que el resultado final fue tan formidable que Joan Fontaine fue nominada para el Óscar a la mejor actriz de 1940, en una año de reñida competencia en esta categoría.

No obstante quién se llevó "el gato al agua" fue la soberbia secundaria Judith Anderson con su estremecedora interpretación de la Señora Danvers, ama de llaves de la mansión, obsesionada hasta la locura con su anterior Ama. Las insinuaciones de lesbianismo de Danvers hacia Rebeca en la escena en que enseña el maosuleo levantado en su memoria a una estremecida Joan Fontaine, acariciando la ropa interior de la difunta y explicándole como le preparaba el baño y la peinaba, son una de las jugadas maestras del director a la censura de la época y argumentan de forma magistral el odio exacerbado del ama de llaves hacia la nueva esposa. En adelante Judith Anderson quedaría por siempre asociada a este personaje, aterrador cuervo vestido de negro que planea sobre el caserón bloqueando la felicidad del matrimonio. El hecho de que la actriz no se alzase con la estatuilla a la mejor secundaria del año, a pesar de haber sido nominada, fue una de la injusticias más flagrantes de la historia de los premios Oscar.

"Rebeca" se convirtió en un formidable éxito desde su estreno, convirtiéndose en uno de los clásicos imprescindibles de la época dorada. En España su popularidad fue tan grande que las típicas chaquetas inglesas que Joan Fontaine lucía en la película, empezaron a conocerse y comercializarse con el nombre de "rebecas" nombre que permanece aún en nuestros días asociado a las mismas, e incluso es recogido por la Real Academia como acepción para nombrar a esta prenda.

Ganó los Oscars correspondientes a la "Mejor película" y "Mejor fotografía en blanco y negro", aunque obtuvo otras nueve candidaturas al "Mejor director", "Mejor actriz protagonista", "Mejor actor protagonista", "Mejor actriz secundaria", "Mejor guión adaptado", "Mejor banda sonora", "Mejor dirección artística", "Mejor montaje" y "Mejores efectos visuales", convirtiéndose en una de las películas más importantes del año, abriéndo a Hitchcock las puertas doradas de Hollywood donde desarrollaría en adelante la mayor parte de su carrera.

Imprescindible para entender la trayectoria del genio inglés y pieza fundamental en la filmoteca de los clásicos inmortales. Toda una obra maestra.